Las lluvias dejan un saldo doble en las siembras del valle del río Portoviejo, desde plantaciones afectadas hasta otras prometedoras.
Es el caso de predios como los que plantó la familia de Edys Solórzano. Llevan unos 26 años viviendo en la vía a El Negrital y este año el clima les ha pasado una doble factura.
La mujer cuenta que sus dos hectáreas de maíz se afectaron por estar en una zona baja. El agua se acumuló y más de dos mil dólares en insumos y mano de obra se han perdido. Por otro lado, en un predio cerca, un maní que pensaron que no iba a dar cosecha creció alentado por las lluvias que han caído en estos meses. “Igual no creo que se coja casi nada de allí. De los del maíz eran tres hectáreas y nos queda sólo una si acaso, pero salimos a pérdida”, comenta la ciudadana.
Optimista. Cerca de la vía a Crucita, Néstor Vergara ayer podaba la maleza que podía afectar al sembrío que su familia hizo de pepino. Cerca de una hectárea fue plantada aprovechando las lluvias y cuenta que hasta ahora todo han sido buenas señales.
Menciona que también tienes otros productos como pimientos y más, y que no han visto muchas plagas. “Parece que va a estar bueno, esperemos que se quede así, que no llueva ni mucho ni poco, que siga así para que salga una buena cosecha”, dice el agricultor mientras trabaja en las plantas que sembró su padre.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»