En la canasta exportadora el banano duplica su hegemonía, pero los otros productos siguen relegados. El sector acuícola y el de pesca ganan mayor espacio.
El ADN del país es cien por ciento agrícola, pero su vocación poco ha servido para convertir a esta rama productiva en una de las principales fuentes de divisas del país. Después de una década, el aporte de esta actividad dentro del Producto Interno Bruto (PIB) continúa siendo del 9 % y sus ingresos externos dependiendo, en gran medida, del banano. La ausencia de una política que ayude a este sector a bajar sus altos costos de producción para competir en el mercado internacional resta opciones al país para seguir diversificando su oferta.Según el Banco Central del Ecuador (BCE), en 10 años el banano no solo que conservó su posición dominante sino que llegó a concentrar la oferta al elevar su participación de un 23 % a un 24,9 % en la canasta exportable. Si bien ese desempeño llegó a generarle mayores recursos al país (al subir de $ 1.302 millones a $ 3.034 millones en 10 años), para Nancy Celi, experta en comercio exterior, ese resultado también desvela cómo el nivel de concentración de la oferta exportable se agrava con los años. “Hace una década y más, el desempeño de productos agrícolas era más equilibrado, pero ahora vemos cómo la venta de cacao, el café, las flores es mucho más estática”. Y eso, agrega, es una señal de lo poco que se está haciendo a nivel gubernamental por fomentar no solo la exportación de productos agrícolas sino de sus derivados.
Para ella, se debe empezar a trabajar cambiando la estructura del uso y tenencia de la tierra que hay en el país. “Aquí eso es un problema serio. Ecuador está conformado por minifundios, pequeñas parcelas que impiden que trabajemos en cultivos de mayor volumen para exportar. Lo que el Estado debe hacer es un levantamiento de tierras, detectar la disponibilidad y trabajar en darles un mayor valor, en su optimización”. El reto, dice, no solo es lograr sumar nuevos ítems, sino impulsar la exportación de los derivados de aquellos productos que ya se están exportando. ¿El sector bananero, cuánto ha avanzado en su industrialización?, se pregunta Celi, para a renglón seguido contestarse: “Nada. Lo poco que se ve no tiene un peso en las estadísticas. Ahora que hay una tendencia de oferta de productos orgánicos, podríamos aprovechar las hojas para hacer papel de banano, darle una mayor utilidad a sus desechos”.
El sector agrícola del país mueve cada año $ 9.000 millones. De ese total, asegura, Kléber Sigüenza, presidente de la Cámara de Agricultura de la Segunda Zona, $ 6.000 millones son fruto de la exportación.
Para Sigüenza, la falta de diversificación en la oferta y por ende la ausencia de nuevas fuentes de ingreso tienen una sola lectura: Son pocos los productos que están logrando ser competitivos y ser atractivos en el mercado internacional.
Alega que el interés por invertir es latente en el sector privado, pero también una gran desmotivación por los altos costos en los que se incurre para producir. Algunos, admite, son inamovibles como el dinero que se destina a mano de obra, pero hay otros que podrían corregirse como el alto costo que tiene el capital. “ Y eso, explica, se debe a la falta de una política pragmática por parte de cada gobierno de turno, que hace que tengamos un riesgo país elevado y créditos extremadamente caros. “Nuestros países vecinos son deficitarios en arroz en más de 600.000 toneladas, pero no le compran al Ecuador. Más bien nos venden por la frontera porque nuestro producto es costoso. Y eso ¿por qué? Porque nuestros campesinos acceden a préstamos con tasas que llegan a ser de hasta un 30 %, porque la maquinaria y los insumos que deben importar deben pagar aranceles”.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»