Las tierras secas son definidas como regiones en las cuales el cociente entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial, es decir, el índice de aridez, se encuentra entre 0.05 y 0.65. Estas regiones cubren alrededor del 41 % de la superficie terrestre y se caracterizan por poseer condiciones climáticas adversas, con precipitaciones escasas y altamente variables, temperaturas extremas y alta evapotranspiración potencial.
En las tierras secas la vegetación natural es una fuente importante de sustento para las comunidades que viven en ellas, dado que la utilizan como alimento, combustible y forraje para el ganado. Además de los bienes y servicios que brindan a las comunidades, su vegetación también juega un papel importante en muchos procesos ecosistémicos, como por ejemplo el reciclaje de nutrientes o la protección del suelo frente a la erosión.
“La cobertura vegetal es un indicador importante del estado de salud de los ecosistemas de las tierras secas, su monitoreo a largo plazo resulta clave para la toma de decisiones en la gestión de estas regiones. Se ha demostrado que los sensores remotos son una herramienta útil para el seguimiento de los cambios en la vegetación y, específicamente, el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) constituye un indicador ampliamente utilizado para evaluar los cambios en el estado de la vegetación a lo largo del tiempo”, detalló Juan José Gaitán, especialista del Instituto de Suelos del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA.
Gaitán coordinó el estudio que reunió a profesionales de la institución, la Universidad Nacional de Luján, el Conicet y la Universidad de Alicante (España) para el análisis de los cambios temporales de datos satelitales y su relación con las variaciones en la cobertura vegetal, los que son medidos a través de una red de sitios de monitoreo a largo plazo, la “Red MARAS” (acrónimo de “Monitoreo Ambiental para Regiones Áridas y Semiáridas”). Esta Red, desarrollada por el INTA, está ubicada en uno de los biomas de tierras secas más grande del mundo: la estepa patagónica argentina.
“En este estudio analizamos la variación temporal de la cobertura vegetal en 239 sitios integrados en la red de monitoreo MARAS. Nos propusimos como objetivo probar si podemos predecir los cambios temporales en la cobertura vegetal, medidos in situ, a partir de la variación temporal en los datos del NDVI. También, buscamos utilizar el modelo empírico temporal calibrado para estimar y mapear cambios en la cobertura vegetal entre 2000 y 2020 de la estepa patagónica argentina”, detalló quien lidera la investigación.











Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»