Los berries, también llamados frutos del bosque, rojos o finos, suman una producción mundial de 5 millones de toneladas y representan el 2% de la producción mundial de frutas. Según datos del Minagri, EE. UU., Canadá, Europa del Norte, Rusia y Japón son los principales productores y consumidores.
La demanda mundial de berries es creciente e insatisfecha debido al aumento de su consumo por sus cualidades nutricionales y nutracéuticas. Argentina produce 20.000 toneladas de arándano, 2.000 de frambuesa, 500 de mora, 200 de grosella y 36.000 toneladas de frutilla. El fuerte pasa por la contraestación, principal ventaja comparativa que tiene el país para poder exportarlos en fresco al norte, que le permite ofrecer berries en pleno invierno y obtener los precios más altos. Claro que Chile (gran productor mundial de berries) y Uruguay también lo tienen.
“La demanda de frutas finas en los últimos años sufrió un aumento considerable y constante”, destacó Juan Pablo Barella, director de Buenos Aires Berries, una empresa que desde hace más de 15 años comercializa frutas finas y brinda soluciones integrales para los emprendimientos. “Comenzaron como una suerte de moda y de a poco se fueron instalando en los hábitos de consumo de los argentinos. Al principio se consumía la fruta fresca o congelada especialmente en repostería y mermeladas. Con los años la cantidad de productos sobre la base de estos frutos se amplió enormemente. Además de frescos en época de cosecha, se encuentran en dulces, salsas, chutneys, deshidratados, confituras, jugos, chocolates, pastelería, en barra, etc.”, detalló.
La familia de los berries “tiene una tendencia positiva cada año en cuanto a demanda”, comentó Jorge Pazos, director de Tropical Argentina. ¿Por qué su consumo sigue creciendo? “Son de fácil consumo y están asociados a la calidad de vida y a la buena salud. Se estima una tasa de crecimiento del 10% anual para los próximos años en la Argentina”, contó Pazos.
Hoy se puede encontrar producción de berries en casi todo el país. El crecimiento de la actividad y el desarrollo de nuevas variedades permite ampliar los rangos de producción de fruta fresca (que es la de mayor precio). Luego, lo que no puede comercializarse fresco y que se destina a industria es congelado y su precio disminuye con relación al fresco. “En nuestro país, la gran ventaja la tiene el NOA: salen primeros en julio/agosto a contraestación, antes que Chile, y hacen los mejores precios”, comentó Marisa Imposti de Palacio, quien junto a su marido Lino Palacio maneja el emprendimiento Il Mirtilo-Berries de Suipacha en el campo Santa Isabel, ubicado justamente en la localidad de Suipacha, provincia de Buenos Aires.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»