El Gobierno de Argentina insistió en la necesidad de regular el denominado "uso propio" de las semillas y que los agricultores paguen regalías por sembrar semillas genéticamente modificadas, algo que desde hace años genera fuertes polémicas en el país suramericano, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de granos y derivados.
"Es necesario reglamentar el uso propio de la semilla, que debe ser oneroso", sostuvo el ministro de Agricultura argentino, Julián Domínguez, durante una reunión extraordinaria de la Comisión Nacional de Semillas.
La semana pasada, Domínguez ya se había reunido con los representantes de empresas que desarrollan semillas para avanzar en un proyecto que impulse el cobro a los productores rurales por el uso de semillas de soja y de trigo transgénicos.
Argentina tiene una ley de semillas aprobada en 1973, cuando no existía esta tecnología, y desde hace dos décadas hay pujas entre las empresas desarrolladoras y las patronales de agricultores que han impedido en la práctica una actualización normativa en el Parlamento.
"Argentina tiene un debate pendiente sobre la Ley de Semillas. Espero que el Congreso nacional pueda tratarla y resolverla", dijo este martes Domínguez.
En Argentina, los "obtentores", como técnicamente se denominan a los desarrolladores de eventos genéticamente modificados, cobran regalías al momento de vender una bolsa de semillas a un agricultor para su cultivo.










Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»