Encuesta del BID encontró que 64 % de las firmas que venden en el exterior no han recibido ayuda.
Más allá del evidente impacto del coronavirus en el comercio exterior de los países de América Latina, visible en la reducción de las exportaciones no solo hacia otros países sino en el frente intrarregional, la crisis que produjo la pandemia ha dejado dos cosas claras: una alta falta de apoyo a los exportadores y la implementación de medidas recursivas para tratar de capotear las circunstancias ante las débiles expectativas de corto plazo.
Una encuesta que realizó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a 532 empresas exportadoras de la región, en 10 países de Suramérica, entre ellos Colombia, y a 15 de Centroamérica y el Caribe, además de México, revela que ante una caída del 30 por ciento en las ventas externas, tendencia que seguirá por lo menos hasta julio, el sector está buscando con ‘pies y manos’ la manera de verse afectado lo menos posible ante la difícil coyuntura que atraviesa el consumo y la demanda de bienes y servicios.
En general, las ventas externas cayeron tanto por razones de oferta (cuarentena obligatoria o voluntaria en muchos países) como de demanda, aunque las primeras (en conjunto) tuvieron un mayor peso (51 por ciento frente a 41 por ciento).
En primer lugar, el sondeo muestra que casi 8 de cada 10 empresas (el 77 por ciento) afirmaron que sus exportaciones cayeron en el primer trimestre. Pero llama la atención que de ese total, más de la tercera parte (un 36 por ciento) ha visto descolgadas en sus ventas superiores al 61 por ciento e incluso en la totalidad de lo que vendían antes de la crisis, en tanto que otro 21 por ciento registró caídas entre el 31 y el 60 por ciento.
Además, otro de los datos relevantes es que las empresas exportadoras de bienes finales fueron las más afectadas, ya que del total de firmas que experimentaron caídas en sus exportaciones, el 50 por ciento corresponde a este subgrupo, mientras que el 14 por ciento son exportadoras de insumos y 36 por ciento, de servicios.
Y mientras que en la mayoría de países un punto en común han sido las ayudas de los gobiernos a las empresas, aquellas que tienen vocación exportadora manifiestan un alto nivel de descontento en este sentido, a tal punto que el 64 por ciento de las firmas consultadas dijeron no haber recibido ningún tipo de apoyo específico del sector público para sostener sus ventas externas desde el desenlace de la pandemia. Los principales apoyos otorgados incluyen otros incentivos fiscales, asistencia en la búsqueda de nuevos mercados y asistencia técnica, con porcentajes de apenas 10 por ciento, 6 por ciento y 5 por ciento, respectivamente.
El nuevo caminoAnte la situación y en procura de mantenerse a flote, el documento del BID menciona que en ese proceso de reinvención –en el que entraron empresas y personas– el nuevo ADN de las firmas exportadoras podría también estar asociado a la aceleración de la transformación digital como consecuencia de los efectos del covid-19, y ello se ha evidenciado en diferentes partes del mundo. “La mayoría de las empresas ha implementado el teletrabajo para seguir operando y más de la mitad está utilizando el comercio electrónico como canal de ventas de sus exportaciones, de las cuales el 70 por ciento debió implementarlo bajo este contexto”, destaca una de las conclusiones de la encuesta. Al respecto, la mitad de las empresas (5 de cada 10) utilizan actualmente las plataformas de comercio electrónico para exportar, pero lo revelador es que de ese total, el 74 por ciento recién ha comenzado a utilizar este tipo de plataformas como un nuevo canal de ventas dado el contexto de la pandemia, mientras que el 26 por ciento ya las venía implementando.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»