Huertos urbanos: dos palabras que a primera vista parecen ser contradictorias, son en realidad una combinación gratificante.
Sin embargo, mezclar todo lo que implican estas dos realidades, el huerto y lo urbano, resulta muy beneficioso y saludable, claro está, si se siguen algunas recomendaciones que algunas veces no se tienen en cuenta.Sin duda, al pensar en “huertos” viene a nuestra mente el campo, la tierra con sus surcos y sus plantas verdes, e incluso algún sistema de riego. Al pensar en lo “urbano”, por el contrario, inunda nuestra mente una mole de cemento con edificios, semáforos y carros que pitan, y a lo mejor hasta nos imaginamos una zona verde en medio de las calles. Pero difícilmente se nos cruzará por la mente la idea de tener un huerto en medio del movimiento de la ciudad.Los huertos urbanos surgieron después de las guerras del siglo pasado, como una alternativa a las dificultades que se tenían para conseguir los alimentos. Guerra y hambre muchas veces van de la mano. Sin embargo, la misma necesidad, tomada de la mano por el ingenio humano, logra transformar la “crisis” en “oportunidad”. Así, se convirtieron jardines citadinos en huertos caseros que permitían a los habitantes de la ciudad alivianar el peso del hambre venida con la guerra.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»