Este equipo de científicos del centro de investigación agrícola de Aichi y de la Universidad de Kioto liderado por Tomoki Kojima explica en un estudio, del que se hizo eco el diario Asahi, que proveen una opción para resolver “el problema de la resistencia a los pesticidas en el medio ambiente”.
Para llegar a esa conclusión, usaron a seis vacas embarazadas de color natural negro con un peso aproximado de 480 kilogramos, a las que pintaron sucesivamente con rayas blancas que contrastaban con su color natural de manera similar a la de una cebra o con líneas negras que resultaban apenas perceptibles.
Las moscas picaron casi la mitad de las veces a las vacas cuando estaban pintadas como cebras, mientras que no hubo diferencias significativas entre cuando no fueron coloreadas y cuando fueron tiznadas con rayas negras.
Trabajos anteriores advierten que este fenómeno se debe a que a las moscas, aunque estén atraídas por la superficie de las vacas independientemente de las rayas, se sienten confundidas a distancias cercanas por esos cambios de colores, lo que les dificulta posarse en la piel del ganado, según indican en esta investigación.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»