Cuatro bacterias que viven en las raíces de la planta del arroz limitan y retardan el crecimiento del añublo bacteriano, enfermedad que causa pérdidas de hasta el 80 % en los cultivos. La aplicación conjunta de estas bacterias disminuyó notablemente el tamaño de las lesiones en los tallos, mejoró la absorción de nitrógeno y aumentó casi al doble el peso de los granos, lo que demuestra que es una alternativa viable a los pesticidas y fertilizantes.
El arroz no solo acompaña la comida, también representa el sustento diario de millones de personas en el mundo y es el segundo cultivo más importante para la seguridad alimentaria global después del trigo, con una producción anual cercana a los 543 millones de toneladas, según la FAO. En Colombia tiene un papel fundamental en la economía agrícola nacional y en la alimentación de las familias campesinas.
Sin embargo, la producción de este grano enfrenta un enemigo silencioso y devastador: Burkholderia glumae, una bacteria que invade el tallo donde se forman las espigas e impide que los granos se desarrollen. El resultado son espigas vacías, granos decolorados y cosechas que pueden perder hasta el 80 % de su producción, especialmente en regiones cálidas y húmedas donde el patógeno prospera.
La solución más común para controlar el añublo bacteriano, enfermedad producida por dicho microorganismo, ha sido el uso de químicos y pesticidas, pero estos, además de contaminar fuentes hídricas, afectar la biodiversidad del suelo y generar riesgos para la salud de los agricultores, han perdido efectividad porque la bacteria ha aprendido a resistirlos. Como alternativa para enfrentar la enfermedad, la investigadora Sandra Ximena Vivas Londoño, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, comprobó que 4 bacterias benéficas extraídas de las raíces del arroz atenúan los efectos del patógeno. Las plantas tratadas produjeron 24 % más espiguillas, los granos casi duplicaron su peso, y tanto las panículas como las raíces fueron más robustas, lo que se tradujo en un mejor anclaje y una mayor capacidad de absorción de nutrientes.Búsqueda de aliados microscópicos
El primer paso del estudio fue encontrar a los posibles aliados; para ello, la magíster recolectó 8 plantas de arroz totalmente sanas: 7 provenientes del municipio de Saldaña (Tolima) y 1 de Jamundí (Valle del Cauca), principales zonas arroceras de Colombia. En el laboratorio tomó muestras de las raíces, tallos, hoja y granos para aislar las bacterias que viven dentro de los tejidos de la planta, conocidas como bacterias endofíticas, las cuales no son dañinas, por el contrario, la mayoría tienen una relación de beneficio mutuo con la planta. Así, aisló 112 bacterias diferentes.Luego, en placas de cultivo, enfrentó cada una de estas 112 muestras contra la bacteria B. glumae. Este proceso, conocido como “ensayos de enfrentamiento dual” se puede imaginar como una serie de duelos microscópicos en los que la mayoría de las bacterias extraídas no lograron detener el patógeno.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»