En las plantaciones bananeras del Urabá, en el noroeste, cuelgan junto a los miles de racimos de fruta las ilusiones de una región que trabaja para romper definitivamente con un estigma de violencia y equiparar el estatus del banano al del café colombiano.
La Asociación de Bananeros (Augura), además de declarar 2017 como "el año del banano" al proyectar la exportación de alrededor de 96 millones de cajas al exterior, teje una estrategia para reivindicar al Urabá, principal productor de esta fruta del país, y una región que aún lucha contra el olvido estatal.
"Tuvimos una violencia que no propició el sector bananero, pero ya pasamos esa hoja y estamos construyendo el presente y visualizando el futuro", dijo el presidente de Augura, Juan Camilo Restrepo.
Estas prósperas tierras, cuna de deportistas de la talla de la triplista Caterine Ibargüen y del futbolista Juan Guillermo Cuadrado, fueron cubiertas por sangre durante masacres en las que fueron asesinados por paramilitares y guerrilleros de las FARC decenas de trabajadores de fincas bananeras.
Hoy, las 34.000 hectáreas sembradas con la fruta en el Urabá, que generan 25.000 empleos directos, son una cuota en la aspiración del sector por conseguir que el banano colombiano sea una marca tan posicionada como el café en exterior.
Según explicó Restrepo, será una gran ganancia que el comprador y consumidor perciba que el banano de Urabá "no está manchado de sangre, sino manchado con el trabajo de las manos de nuestros cultivadores".
Para ello, hay programadas "visitas diplomáticas" a Europa, adonde Colombia exporta el 73 % de la producción de esta fruta, para consolidar aún más esa relación comercial y revelar elementos característicos de la producción.
"Así como sucede con una taza de café colombiano, queremos que el consumidor sepa que consume un banano colombiano. Esto es identidad de país y de producto", indicó Restrepo.
Ese discurso crece en trabajadores como Jorge Eliécer Méndez, a quien los 15 años que lleva vinculado al sector lo llevan a sentenciar que el banano de Urabá es el "mejor, por eso cada vez es más apetecido en el exterior".
Junto a Méndez, encargado del lavado y selección de la fruta, trabajan 25 personas en una finca de Apartadó, uno de los cuatro municipios que integran esta región, en la que aún se siente la amenaza de la banda criminal Clan del Golfo, anteriormente denominada Los Urabeños.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»