Promover actividades productivas lícitas y sostenibles en territorios históricamente afectados por el conflicto armado es el eje de un nuevo proyecto que busca consolidar la industria del cáñamo industrial en Nariño, Cauca y Valle del Cauca. La iniciativa, liderada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad Santo Tomás, se enfocará en crear una alternativa económica legal en estas regiones del suroccidente colombiano.
La iniciativa busca establecer un modelo de producción legal, sostenible y rentable del cáñamo (variedad de Cannabis sativa cultivado con fines industriales) como alternativa para reducir la violencia y promover sociedades más seguras y equitativas. Para ello contempla instalar dos plantas de transformación vegetal y un aula rural interactiva equipada con tecnologías limpias, en la que se capacitará a las comunidades en el aprovechamiento productivo de esta fibra con alto potencial económico.
Con aplicaciones en industrias como la textil, la construcción, los biocombustibles y los productos alimenticios, el cáñamo está experimentando un crecimiento significativo en el mundo. Según un informe de IMARC Group, firma internacional de análisis de mercado, su mercado alcanzó los 5.400 millones de dólares en 2023 y se proyecta que en 2032 llegue a 19.700 millones.
El cáñamo es una planta versátil que se puede aprovechar casi en su totalidad: sus fibras sirven para elaborar textiles resistentes, papel, bioplásticos y materiales de construcción; sus semillas tienen aplicaciones alimenticias y cosméticas; y sus residuos se pueden emplear como biocombustible.
Pese a su potencial, el cáñamo industrial aún no se cultiva de forma masiva en Colombia, entre otros aspectos porque requiere grandes extensiones de tierra, y eso no es rentable para las empresas privadas. “Todo el cáñamo que se usa aquí, especialmente en textiles, se importa de Asia o África. El mercado local es completamente virgen; no hay competencia porque nadie lo está cultivando. La mayoría prefiere importar antes que producir localmente”, explica David Eduardo Moreno Castro, abogado de la Universidad Santo Tomás y co-creador del proyecto, seleccionado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias).Transformación local y formación para comunidades rurales
En este contexto, el proyecto se perfila como una estrategia para introducir el cáñamo como nuevo renglón económico en la región. Para ello se instalarán dos plantas de transformación vegetal: una en zona de cultivo y otra móvil con base en Tumaco (Nariño), las cuales permitirán procesar las fibras para convertirlas en papel y bioplásticos. Además se implementará un aula rural interactiva como espacio de formación y apropiación del conocimiento en comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas.Con una duración de tres años, el proyecto espera generar 388 empleos formales en zonas rurales priorizadas, reducir la informalidad laboral regional en un 0,09 %, y aumentar en un 10 % los ingresos familiares derivados del cultivo. También se fortalecerán al menos 6 cooperativas locales y se producirá conocimiento aplicado mediante publicaciones científicas y procesos de formación comunitaria.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»