El pasado viernes, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) anunció que la inflación llegaba a doble dígito por primera vez en 22 años. Dentro de los datos entregados está la particularidad de que la carne de cerdo es la única proteína que en el mes de julio mantuvo sus precios estables, con una variación anual negativa de -0,21%, mientras que la res y el pollo registraron 16,59% y 11,41%, respectivamente.
Cifras de Fedegan, en contraste, reportaron que entre enero y la primera semana de agosto el precio del kilo de novillo gordo en pie cayó 12,5%, mientras que el costo de la carne de res tuvo un alza de 3,9% en el mismo periodo. Una relación inversa entre lo que se le paga al productor ganadero y lo que se le vende al consumidor, ¿por qué esta tendencia?.
La oficina de planeación y estudios económicos del gremio ganadero realizó un análisis que concluyó que, cuando hay caídas en el precio de los novillos en pie, la reducción nunca pasa al comprador o consumidor final.
Según el análisis, cuando cerró el mercado venezolano en 2009, el precio de kilo del novillo gordo en pie pasó de $3.409 a mediados de ese año a $2.668 en diciembre de la misma anualidad; es decir, una caída de 22% en seis meses. No obstante, el precio de la carne solo disminuyó 8% en el mismo periodo.
En esa línea, entre mayo de 2018 y febrero de 2019, el precio de kilo del novillo gordo en pie cayó 14%, pero el costo al consumidor de la proteína subió 1,1%.
Algunos frigoríficos han apuntado a que las exportaciones del hato bovino en pie son las culpables del alza en las carnes al consumidor, sin embargo, José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegan, aseguró que hubo meses entre el periodo de mayo y febrero de 2019 en los que no se exportaron ningún bovino en pie, cayendo 14%, pero el consumidor siguió con un precio al alza.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»