Hasta septiembre la molienda de caña de azúcar fue de 17.580.000 toneladas, 8,4% más que en el mismo periodo del año anterior
Pareciera un dato que pasa ‘desapercibido’, pero no lo es.
Nada se desperdicia. Y es que las cifras compartidas por su gremio, Asocaña, sobre la producción de la agroindustria este año, hasta septiembre, son contundentes: la molienda de caña de azúcar fue de 17.580.000 toneladas, un 8,4% superior a la producción registrada en el mismo periodo de 2024 (15.991.000 toneladas); la producción de azúcar fue de 1.464.000 toneladas, 2,7% superior a la producción acumulada entre enero y septiembre de 2024 (1.426.000 toneladas); la producción de bioetanol estuvo en 326,9 millones de litros, 14% superior a la registrada entre enero y julio de 2024 (286,8 millones de litros); y las exportaciones van en 436.000 toneladas de azúcar, 10,7% por encima que lo registrado en el mismo periodo de 2024 (394.000 toneladas).
La presidente de Asocaña, Claudia Calero Cifuentes, explica el éxito del modelo. “Hoy nada se desperdicia en este sector: tenemos el mejor modelo de economía circular del sector agrícola. Del jugo de la caña producimos azúcar y bioetanol; del bagazo y el vapor, energía renovable; y de la vinaza, biofertilizantes que fortalecen el suelo y reducen agroquímicos. Llevamos 40 años con control biológico en 100% del área y contamos con prácticas de agricultura de precisión para un mejor uso de los recursos naturales, como el suelo y el agua, pues de ellos depende nuestra sostenibilidad”.
Fuera de eso, en el Valle del Cauca y su entorno, la agroindustria genera 286.000 empleos directos e indirectos y dinamiza un clúster de más de 100 proveedores. 95% de sus bienes, productos e insumos son comprados a nivel local y nacional, es decir, los recursos se quedan en el país. En términos de impacto económico, la agroindustria de la caña aporta 0,6% del PIB total nacional y el 2,4% del PIB agrícola nacional.
Y dentro de este exitoso modelo de economía circular está un actor fundamental, los ingenios. Uno de ellos es Ingenio Risaralda, ubicado en La Virginia (en ese departamento), que se ha consolidado como uno de los complejos agroindustriales más completos, eficientes y sostenibles del país, que cuenta con 16.462 hectáreas y que el año pasado tuvo ventas totales por un valor de $595.134 millones. Todo allí, como en los demás, es milimétricamente calculado para su optimización. Por ejemplo, el bagazo de caña, subproducto de la molienda, es utilizado como combustible en las calderas, generando energía eléctrica para toda la planta.
No solo abastece la operación industrial y administrativa del ingenio, sino que tiene la capacidad de cubrir la demanda de un municipio del tamaño de Cartago, en el Valle, que tiene una población estimada, de acuerdo con el Dane, de 143.522 habitantes. “El bagazo para nosotros no es un residuo, es un activo estratégico. Nos permite operar de forma autosuficiente y con energía renovable. Otros subproductos como la cachaza, el lodo extraído durante la clarificación del jugo, y la vinaza, generada en la destilación del etanol, son procesados y convertidos en abonos orgánicos. Estos fertilizantes se utilizan en los cultivos de caña y otros sistemas agrícolas de la región, cerrando el ciclo de nutrientes”, explica Juan Pablo Acevedo, coordinador de empacado del ingenio. El impacto del Ingenio Risaralda en la región ha sido evidente.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»