La aparición de un foco de fiebre aftosa en una finca de Tame, Arauca, tiene en alerta a los ganaderos del país. Y no es para menos. Aunque la enfermedad no afecta la salud humana, sí es catastrófica para este renglón de la economía, además de ser un virus de fácil propagación que requiere toda la atención de las autoridades sanitarias, responsables de proteger los 24 millones de cabezas de ganado que tiene Colombia.
El problema, sin lugar a dudas, es delicado. Prueba de ello son las decisiones que ya tomaron los dirigentes del ramo en Panamá, Perú y Ecuador respecto a la carne colombiana.
Sin embargo, el episodio tampoco da lugar a un escándalo más allá de sus reales proporciones. Se trata de siete animales enfermos, que ya fueron sacrificados; y, como medida de prevención, el denominado fusil sanitario se extendió a 130 ejemplares del mismo dueño, distribuidos en dos fincas.
Eso significa que el foco ya fue atacado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entidad que, a su vez, tomó una serie de previsiones frente a una eventual propagación de la enfermedad.







Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»