Una modificación en el ADN del cultivo original tuvo como resultado una nueva variedad de supertomate, resistente al dañino virus de la cuchara o TYLCV (conocido así porque reduce la superficie de las hojas y provoca que se curven hacia arriba, ofreciendo un aspecto similar al de los utensilios para comer) que reduce el crecimiento y la producción de esta fruta.
La iniciativa, liderada por investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR), consiste en introducir en el ADN de la planta el gen de resistencia al virus.
Los investigadores hacen uso de herramientas biotecnológicas para realizar el proceso. Una vez que se introduce el gen, se espera a que la planta produzca frutos para poder sembrar más cultivos; una vez que estos cumplen diez días de haberse plantado se extrae su ADN y se utilizan marcadores moleculares para descubrir si la planta posee resistencia al virus.
De acuerdo con Walter Barrantes Santamaría, investigador que forma parte del proyecto, los marcadores moleculares son variantes o mutaciones que hay en el ADN que les permiten a los científicos diferenciar un genotipo de otro por la presencia o ausencia de esa mutación. En este caso, esa mutación está ligada a la característica de resistencia al virus, explicó.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»