Para los seres vivos, la forma más rápida de reproducirse es sencillamente multiplicarse y generar descendientes idénticos, por medio de la reproducción sexual. Esto es lo que hacen las bacterias, cuando se parten y generan dos descendientes idénticos, u organismos como los hongos, cuando se reproducen por esporas, también idénticas a ellos. La reproducción sexual es más compleja y solo permite pasar a los «hijos» la mitad de los genes de uno, pero tiene la gran ventaja evolutiva de que ayuda a no acumular mutaciones genéticas dañinas. También es toda una fuerza de la naturaleza que escoge a los individuos en función de su capacidad de encontrar pareja y de dejar descendientes (lo que se conoce como selección sexual). A largo plazo, esta capacidad resulta ventajosa para ciertos organismos porque ayuda a introducir versatilidad, diversidad y complejidad.
En todo caso, existen plantas que se benefician tanto de la reproducción sexual como de la asexual. Por ejemplo, hay vegetales que producen semillas después de la fecundación, pero que en otros casos sencillamente se multiplican y crean clones de semillas, a través de un proceso conocido como apomixis. Esto incrementa la capacidad de multiplicación, pero reduce la diversidad genética. ¿Cuál es mejor? Depende de las circunstancias. Por el momento, se sabe que 400 plantas son capaces de hacer la apomixis cuando les interesa (se dice que lo hacen de forma facultativa), pero ninguna especie de las que lo hace tiene interés comercial.
Para el hombre, poder inducir esta apomixis puede ser ventajoso, porque asegura que las plantas de un cultivo determinado son idénticas y que, por tanto, tienen el mismo comportamiento, las mismas fortalezas y las mismas necesidades. Ahora, una investigación que se acaba de publicar en Nature ha informado de que los científicos han dado con la forma de lograr que el arroz se reproduzca a través de una apomixis artificial. Investigadores de la Universidad de California en Davis (EE.UU.), entre otras instituciones, han logrado que estas plantas generen semillas clónicas que podrían facilitar la propagación de cultivos de alto rendimiento o resistentes a enfermedades o a condiciones ambientales adversas, como la sequía o las altas temperaturas.
«Se trata de un objetivo global que podría cambiar la agricultura», ha dicho en un comunicado Venkatesan Sundaresan, líder de la investigación.La ventaja de los clones
Desde 1920, los agricultores han trabajado con la hibridación, en la que el cruce artificial de variedades permite seleccionar variantes con cualidades más deseables, exacerbando aún más los efectos de la selección humana o domesticación. Pero el inconveniente de la hibridación es que genera semillas muy diversas, que dan lugar a plantas con características diferentes. Por eso, requiere que cada año los agricultores tengan que volver a comprar semillas para no perder las características que les resultan interesantes.«El uso de híbridos aumenta la producción de los cultivos en un 50 por ciento o más», ha exlicado a ABC Venkatesan Sundaresan. «Pero la progenie de los hibrídos no suele crecer, así que los agricultores tienen que comprar semillas cada año. Esto puede ser caro para muchos cultivos, incluyendo el arroz, de forma que los granjeros más pobres no pueden permitirse los híbridos. Pero si estos producen semillas clonales, su progenie puede crecer con la misma facilidad. De esta forma, los granjeros pobres sembrarán sus propias semillas y la producción global de comida aumentará».








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»