Comida y ciudad: la gran transformación de los sistemas agroalimentarios parten de las urbes, fue tema presentado este miércoles por la Fundación Barilla y el Pacto de Políticas de Alimentación Urbana de Milán (Mufpp), en esa norteña localidad italiana.
La reunión giró a tono a la celebración en esa urbe de un evento asociado al diseño de las ciudades del futuro y cómo la proyección debe responde a las grandes conglomeraciones de personas, donde hoy vive el 50 por ciento de la población del planeta, pero en 2050, será el 80 por ciento, a la que será preciso alimentar.
El evento y sus deliberaciones tomaron como referencia el estudio 'Comida y ciudad: el papel de las ciudades en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible', en el cual además de Barilla y el Mufpp intervinieron organismos internacionales centrado en la urgencia de dar prioridad a los sistemas alimentarios en el debate de las grandes ciudades.
Para Marta Antonelli, directora del Programa de Investigación de la Fundación Barilla, las ciudades deben asumir un papel central en la orientación de hábitos como el intercambio de información y las mejores prácticas y involucrar a los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones
También sugiere desarrollar puntos monitoreo y progreso; implementar soluciones concretas para reducir las emisiones de carbono y aumentar la resiliencia de la comunidad.
Comida y Ciudad ofrece recomendaciones sobre el cambio necesario para transformar el sistema alimentario; valora cómo enfrentan su relación con los alimentos siete urbes principales del mundo (Nueva York, Río de Janeiro, Milán, Uagadugú, Tel Aviv, Seúl y Sydney) entre otros aspectos que ayudan al intercambio de información a nivel global.
En el caso de Milán la experiencia se centra en el objetivo de reducir en un 50 por ciento el desperdicio de alimentos para el 2030 y destaca que en esa ciudad los hábitos equivocados de compra y consumo de alimentos contribuyen al elevado excedente, por encima del 40 por ciento, de los alimentos.
Por ello el municipio de Milán y la Oficina de Política Alimentaria desarrollan iniciativas como la reducción del 20 por ciento de los impuestos a quienes donen alimentos en excesos a organizaciones benéficas, lo cual permitió en solo seis meses recuperar 840 toneladas de alimentos.
Este año se espera que unas 10 mil empresas privadas contribuyan en igual sentido con un impacto de 1,8 millones de euros.
De igual modo en 106 comedores escolares se hizo un programa de redistribución de frutas y pan, que favoreció descendiera en un 17 por ciento el desperdicio de alimentos en las escuelas.
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 10 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»