Un equipo de investigación de la Universidad de Almería ha detectado por primera vez la presencia de microplásticos en el cuerpo de las abejas. Estos insectos actúan como rastreadores de contaminación ambiental en un radio de ocho kilómetros desde sus colmenas mediante la captación de los diminutos polímeros que se adhieren a su tórax, abdomen, alas y patas durante la actividad recolectora. El análisis de estos insectos una vez cumplido su ciclo vital se propone como un método de monitorización más económico y simple que los actuales sensores de contaminació
En esta investigación los expertos analizan por primera vez la presencia de polímeros en el cuerpo de las abejas con el fin de comprobar qué tipo de residuos se adherían a ellas y si eran contaminantes. “Nuestra labor se centró en comprobar, mediante el análisis de los microplásticos hallados en las obreras, si éstas servían como bioindicador de la contaminación ambiental de áreas concretas, dado que su actividad se extiende por una zona específica y con un radio de ocho kilómetros, que es bastante amplio”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Almería Amadeo Rodríguez.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 5 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»