En el caso ganadero, el 60% del costo es subsidiado por el Gobierno. El beneficiario paga el 40% del valor de la póliza. En 2010, a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), el Gobierno Nacional estableció el Seguro Agrícola, un instrumento diseñado para beneficiar a los pequeños y medianos productores del país. Según los datos proporcionados por el proyecto AgroSeguro, en su primer año de operaciones, el Seguro Agrícola abarcó a 1.893 productores y protegió 9.885 hectáreas de cultivos.
Cinco años después, la cobertura del instrumento evidencia su éxito: solo en 2015, 84.351 agricultores contrataron el seguro para proteger 312 mil hectáreas de cultivos. Un instrumento que indemniza ante la adversidad del clima El Seguro Agrícola es una propuesta a la que pueden aplicar productores de todo el territorio nacional. Ángel Gabriel Guaillas, un productor de San Pedro de Yumate (Azuay), sembró quinua en 1,5 hectáreas. Debido a factores climatológicos adversos, él perdió su cultivo pero, dado que meses antes aseguró su producción, recibió una indemnización por $ 337,5. Anderson Ordóñez Moncayo, agricultor de La Joya de los Sachas (Orellana), se benefició también con el Seguro Agrícola al recibir una indemnización de $ 4.318.
A causa de la plaga del “gusano del ejército”, Ordóñez perdió su cultivo de 10 hectáreas de arroz, pero ahora se siente tranquilo al recuperar su inversión. Juan Salán, agricultor de la comunidad de Pinguilí (Tungurahua), perdió sus 4 mil metros cuadrados de cultivo de papas debido a la sequía. Gracias a la indemnización dice “tenemos la esperanza de volver a sembrar”.
La póliza se aplica a 17 cultivos y cubre varios pérdidas El Seguro Agrícola cubre pérdidas por fenómenos climáticos y biológicos. Los cultivos seleccionados son arroz, banano, caña de azúcar, cebolla colorada, fréjol, maíz duro, maíz suave, papa, soja, tomate de árbol, trigo, cacao, café, cebada, haba, plátano y quinua. Además de otros beneficios, el seguro permite la recuperación de los costos directos de producción de los cultivos afectados por fenómenos climáticos y biológicos; la reinversión en el cultivo y la estabilidad económica del campesino. Todas estas ventajas contribuyen a ampliar no solo los márgenes de soberanía alimentaria en Ecuador sino también a viabilizar una nueva siembra del cultivo afectado o de otros. La póliza cubre siniestros relacionados con heladas, granizadas, sequías, inundaciones, enfermedades y plagas incontrolables, vientos fuertes, incendios, bajas temperaturas, taponamientos, deslizamientos y excesos de humedad.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»