Alimentación sustentable y aportar a la agricultura rural y urbana son los beneficios.
En pequeños frasquitos de vidrio, como si se tratara de un muestrario de medicinas al estilo de las antiguas boticas, reposan semillas de todos colores, formas y tamaños. Etiquetados y con las tapas cerradas, los recipientes contienen a algunas cápsulas de vida que están listas para usarse de inmediato y otras para conservarse durante años.
Al interior de cada uno, las pepitas descansan junto a cenizas, sílice y algodón que les ayudan a mantenerse en buen estado. Guardarlas y preservarlas es un “saber ancestral que se ha mantenido durante años”, explica el diseñador de permacultura y educador Markos Toscano.
Se trata de un banco de semillas en el que se conservan estos componentes que, según el especialista “son el principio de la vida y la base de la soberanía alimentaria”. Esta es la forma de mantenerlas de manera natural para que se pueda seguir sembrando.
Dependiendo del tipo de semilla, Toscano comenta que esta puede vivir hasta miles de años como en el caso de las que se han encontrado en Nazca (Perú) con más de 3.000 años. Es así que “una sola semilla de arroz podría después de décadas alimentar a un país completo”.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»