A los jóvenes en las áreas rurales del país se les dificulta conseguir un empleo adecuado. Los agricultores solicitan investigación y capacitación.
Kevin Sánchez, de 25 años de edad, es habitante del recinto Estero Loco del cantón Daule. Hace tres años salió del colegio y desde entonces ha intentado conseguir un empleo adecuado, pero ha sido difícil.
Trabaja como jornalero y gana $ 8 desde las 6:00 hasta las 10:00. Su mayor deseo es ingresar a la universidad, pero para lograrlo es necesario conseguir un empleo que le permita cubrir los gastos de colegiatura.
Este es un panorama común en el sector rural del Ecuador, para lo cual el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) impulsa el programa llamado Semáforo de Eliminación de Pobreza.
Su propósito es adaptar los indicadores de un semáforo tradicional al contexto nacional y regional, para que las familias mejoren su calidad de vida. Lourdes Argüello, de la Fundación Paraguaya, explicó a un diario de circulación nacional, que el objetivo es simplificar la pobreza desde el trabajo con las mismas familias. “Cada familia tiene que hacer un diagnóstico de lo que es la pobreza”.
Hay seis dimensiones del semáforo que determinarán si están en rojo, amarillo o verde en su calidad de vida. Existen familias o comunidades que cuentan con los servicios básicos y estos indicadores permiten medir los niveles de pobreza.
En el caso de Sánchez, a su falta de un empleo adecuado se suma la carencia de servicios básicos, como agua potable en su comunidad. Los moradores se abastecen del líquido vital desde un manantial, que con la ayuda de bombas se distribuye a los hogares.
Si bien tienen energía eléctrica, no cuentan con alumbrado público ni recolección de basura, a pesar de pagar estos impuestos en sus planillas. Además, el camino vecinal para llegar a este recinto está en mal estado.
Por otro lado, en el recinto Fátima, del cantón Santa Lucía (Guayas), existen los servicios básicos para la población, pero los pobladores tienen dificultades para conseguir empleo. Uno de ellos es Carlos Mora, de 20 años, que hace apenas un mes halló un trabajo. “Piden experiencia laboral y, en muchos casos, se requiere de una ‘palanca’ para obtenerlo”, asegura.
Mora aprovechó la oportunidad de estudiar en un instituto técnico superior en Daule y obtuvo el título de Analista de Sistema, pero su empleo es de perchero. “Siempre busqué trabajo, y no encontraba; creo que el título es lo que me ayudó a conseguirlo”, comenta. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), de marzo de 2018 a marzo de 2019 el empleo adecuado en el sector rural cayó del 23,10% al 20,20%.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»