Los 110 productores de coco del Bajo Borbón, en el norte de la provincia de Esmeraldas, cultivan las palmeras, a través de técnicas ancestrales.
En las fincas han desarrollado espacios para preparar la siembra de las nuevas plantaciones: se da cuidado a la semilla, cada planta se coloca de 10 a 15 metros de distancia y se usan fertilizantes naturales.
El presidente de la Asociación de Productores de Coco Afro del Norte de Esmeraldas, Guillermo Castillo, explica que se agruparon hace dos años para fortalecer su trabajo y abastecer a los mercados de Quito, Ambato, Guayaquil, Machala y Manta, de donde provienen sus clientes.
La organización y el mejoramiento de la calidad del coco han hecho que su producto sea más demandado, pues antes se prefería al de Tumaco-Colombia, lo cual los perjudicaba. De acuerdo con un censo realizado por los productores en el 2015, en la zona están sembradas 8 870 hectáreas de coco; las plantaciones crecen en San Lorenzo y Eloy Alfaro.
Solo en este último hay 5 000 hectáreas que producen un promedio de 800 000 unidades cada mes; se comercializan en las cinco ciudades. En las fincas, cada uno se vende entre USD 0,25 y 0,50. De allí se abastecen las mujeres que elaboran las cocadas en la comunidad El Capricho, una población del Bajo Borbón, en el cantón Eloy Alfaro.
?Las emprendedoras elaboran coco seco empacado al vacío y cocadas con miel de caña de azúcar, que se vende fuera de la ciudad de Esmeraldas con la marca El Capricho.
Leonardo Paredes es uno de los productores que lleva el coco de El Bajito y Canchimalero a Borbón. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.
La miel de caña es otro producto que las poblaciones afro del norte de Esmeraldas cultivan ancestralmente. Desde el borde del río Cayapas se observan los cañaverales y los trapiches para extraer el jugo.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»