El biólogo Ricardo Viteri cultiva con esmero esta delicia gastronómica de manera orgánica.
Constituyen por sí mismo un reino. En parte se parecen al animal, ya que necesitan que les suministren comida, en este caso madera y nutrientes, pero son seres estáticos, como las plantas.
Se los puede encontrar en hábitats muy diversos y cumplen un importantísimo papel ecológico en los ciclos de reciclaje. Además de todo eso son un manjar exquisito, que aparece en las despensas de los mejores restaurantes de Europa y Asia. Esto último se debe a que poseen un sinfín de propiedades anticancerígenas, antioxidantes, por lo que los convierte en un súper alimento.
En Ecuador su consumo es más moderado, bien por desconocimiento o por la falta de tradición. Personas como el biólogo Ricardo Viteri están desarrollando una gran labor en su aproximación al público y su divulgación. Fue en Inglaterra cuando trabajaba como biólogo donde comenzó a interesarse por ellos. Luego de llegar a Quito se dio cuenta de que fundamentalmente se comercializaban los famosos champiñones, así que decidió lanzarse a esta aventura. Empezó a cosecharlos de manera profesional en una casa cerca de Calacalí, donde ahora vive y que bautizó como Fugus Garden (El jardín de los hongos).
Rodeado de naturaleza y paz,Viteri se dedica a la curiosa tarea de criar hongos. Asegura que hay muchos trucos y pequeños detalles en los que se revela el triunfo o fracaso de la empresa. En unas fundas coloca aserrín –alimento de los hongos- con afrecho, agua y las esporas de los hongos. Las fundas son pasteurizadas y colocadas en unos almacenes oscuros durante seis semanas. “Cada hongo es diferente. Actualmente cultivo el hongo ostra, el shiitake y el llamado hongo rosado. Este último es más delicado, por lo que están en una especie de incubadora, los otros descansan en grandes cajones de madera de unos 2 metros de alto por 10 de largo.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»