Carmela Jaque siembra cilantro, lechuga y otros productos, en el único terreno que conserva, pues los demás que heredó decidió venderlos y cambiar de actividad.
Compró maquinaria para hacer prendas de vestir y cuando no está en la feria agrícola de Quillán Loma se dedica a coser.
Asegura que el productor siempre lleva las de perder en el mercado, no existen condiciones justas para la venta por eso ya no es rentable dedicarse a esta actividad.
“Esto para mí es costumbre porque amamos la tierra, ser agricultor es duro, y no es una forma de ganar dinero” afirmó
Ella vendió su extensión de tierra a una constructora y afirmó que fue la mejor inversión que pudo hacer porque el metro cuadrado subió de precio en la zona, de 15 a 45 dólares, con las mejoras y ahora su casa cuesta un poco más.
María Chango, a sus 74 años, siembra nabo, acelga, col y lechuga, ella afirma que ser agricultor no es representativo y en el terreno se fueron sus mejores años, pero espera que sus hijos, a quienes les heredó algunos lotes, puedan invertir bien el dinero en algún negocio más rentable.
“Tres meses tenemos que esperar para que nuestros productos salgan y sin contar con la inversión de dinero y tiempo que nos representa sacar nuestra producción al mercado para que nos paguen lo que quiera” contó Chango, mientras volvía a su casa con los atados de nabo que no pudo vender y dijo que servirían de alimento para los chanchos.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»