Todas las mañanas doña María Sandoval se despierta con la ilusión de ver cómo su huerto prospera. Las semillas que hace un tiempo atrás plantó, poco a poco dan sus frutos. Pronto los servirá en la mesa, que comparte con sus seres queridos, productos sanos, de buena calidad y más que nada cultivados y cosechados con amor y cuidado.
María tiene 60 años y pertenece a la comunidad Los Arrayanes, de la parroquia Zuleta, en Ibarra. Desde pequeña, junto a sus padres y hermanos, trabaja en la tierra. Recuerda, con nostalgia, que cuidaba ganado y “luego sembraba en poderes ajenos huasipungos; éramos mezquinados y no se podía hacer mucho”, menciona.
El sueño de su vida fue tener un terreno propio, para demostrar lo que aprendió durante los años de juventud y con ello también incentivar a los más jóvenes de la comunidad a “querer y a aprovechar la tierra, de los recursos de los cuales son bendecidos”, pues este sector cuenta con un sistema de riego y su tierra es propicia para la producción.
Con esta emprendedora se formó la Asociación Agropecuaria Los Arrayanes, a la cual pertenecen 25 personas de la tercera edad y sus familias. “No hay gente joven para trabajar, por lo que pedimos a los hijos que acojan, trabajen y valoren las tierras que se quedan abandonadas”, reconoce María.
Esta organización, al igual que 559 familias de la provincia de Imbabura, son beneficiarias del Proyecto Producción Hortícola para la Comercialización que el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, MAGAP, ejecuta conjuntamente con el Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) Imbabura de la Organización de las Naciones Unidas Para la Alimentación y la Agricultura (FAO).








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 5 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»