Guardias que han vendido su renuncia para poder pagar las cuotas de su casa; negocios a punto de cerrar; calles semivacías aun los viernes y fines de semana; autos Chevrolet, Kia y hasta Hyundai Tucson IX cambiando de luces buscando una carrera.
Son solo unas cuantas señales de la iliquidez del Gobierno, otrora gastador del dinero que le llegaba por el excedente del precio del petróleo y que hoy se atolló en menos de $ 50, aunque firmas prestigiosas como JP Morgan le dan, hasta el 2018, apenas $ 45 por barril.
Otra señal de la crisis la mandó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC): la inflación (que supone un alza generalizada de precios) al consumidor estuvo en -0,14 % en julio. Es el segundo mes seguido de 2017 con un indicador en negativo (-0,58 % en junio). Pero en un año corrido (julio de 2016 y julio de 2017) hay seis meses en la misma situación.
“He buscado tres meses trabajo desde que negocié con la empresa para retirarme y pagar la deuda de mi casa con la liquidación, y sigo buscando pero no aguanto”, dice René, quien debe mantener a sus tres hijos y está dispuesto a hacer cualquier labor honesta con tal de ganarse la comida.
En peluquerías, restaurantes o almacenes la situación no es distinta. Llegan pocos clientes porque la gente no gasta. La prioridad es comer.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»