Antonio Zambrano es agricultor de mandarina y desde hace 20 años comercializa el cítrico. Este habitante del sector La Serradora en Chone asegura que la sobreproducción provocó la reducción de los precios.
Por ello, la fruta está botada en las fincas. “No alcanza para pagar a los jornaleros y el transporte”.
En este cantón manabita la producción va desde julio hasta diciembre. Javier Molina, propietario del Centro de Acopio Cítrico ‘Molina’, explica que debido a la situación paga al agricultor $ 1,70 hasta $ 2 (según la calidad) por el ciento de mandarinas. De eso depende el precio de comercialización, que va desde $ 2.
La producción tiene como destino Quito, Guayaquil, Cuenca, Loja y Colombia. A ese país se destina en el 60% la producción nacional.
A su negocio llegan agricultores de Río Grande, Mosquito, Platanales, Tablada de Sánchez, entre otros lugares, a ofertar la mandarina. Recalca que el precio no compensa los gastos.
El problema de este año es la sobreproducción. En 2016 los árboles dieron menos frutos y eso generó una alza en los precios. Así lo corrobora Daniel Manzaba, habitante de Río Grande; por el ciento de mandarinas pagaban al agricultor mínimo $ 4 y máximo $ 8.
Un ‘cogedor’ gana por jornada de $ 15 hasta $ 20 con comida y máximo puede recolectar hasta 3.000 mandarinas. “Si se multiplica ese número por $ 1,70 son $ 51. A ese dinero reste el jornal y transporte ¿qué le queda al productor?”. Hay gente que compra cosecha en el árbol para llevarla al centro de acopio, lo que abarata los costos.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»