Carla Moreira tiene una habilidad innata para conversar como para hacer negocios, y por eso lleva ya 8 años en una de las plantas, donde pasó de archivar documentos de exportación a ser parte del equipo de ventas.
A los 25 empezó a trabajar en la empresa y poco después de dos años traducía en Google para poder tratar con sus clientes extranjeros. Hoy no. Habla inglés de corrido, ha viajado a varios países y conoce al detalle dos de los mercados más importantes de la empresa atunera: Colombia y la Unión Europea.
Es que detrás de una lata de atún que se produce en Ecuador hay más que atún. Hay un control excesivo de inocuidad en las plantas, inversiones, progreso. Hay historias como la de Carla, que dejó de vivir con sus padres porque ha podido comprar una casa y un auto. Todo gracias al atún que exporta Ecuador y que consumen los miles de locales nacionales.
Una lata de atún puede resultar una cifra más para el Gobierno Nacional, que debe resolver cuanto antes la amenaza de la Unión Europea de restringir la entrada a su mercado, porque considera que Ecuador “no coopera” contra la pesca ilegal o no declarada. Para Carla, como para Candy Pinargote y las más de 100 mil personas, es más que eso: es su estabilidad económica.
Según la UE, tanto la flota ecuatoriana como la industria y la autoridad no cumplen con la normativa comunitaria sobre pesca ilegal (tarjeta amarilla),algo que ambos sectores descartan de plano.
El atún no es una cifra más para Ceipa (Cámara de Industriales y Procesadoras de Atún), que busca mecanismos alternativos de sustentabilidad del tercer rubro de exportación no petrolero del Ecuador, pero que cada año achica sus márgenes por la falta de competitividad del Ecuador, donde no se resuelven los problemas institucionales de la gobernanza pesquera estatal, donde no se devuelven los impuestos a la exportación (draw back), donde la liquidez pasa por modelos de pagos de 60 y hasta 90 días y donde la inversión anual es necesaria para no envejecer el parque industrial.
En la industria atunera los pagos desde el exterior y el interior tienen un plazo de hasta 90 días, pero la materia prima debe pagarse incluso antes de que ancle el barco. Sin embargo, la industria tiene una alta demanda de inversiones que exigen los procesos de inocuidad y de mercados que cada vez quieren un mayor valor agregado.
Como lo cuenta Moreira: En Europa tenemos más presencia con los pouch (atún en fundas de metal laminado) con producto terminado, aunque varios clientes que son procesadores, de España, Francia y Portugal, necesitan lomos empacados y otras presentaciones.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»