La gripe aviar altamente patógena vuelve a encender las alarmas en Estados Unidos, donde esta temporada ya supera el millón de pavos afectados, una señal de que el virus mantiene una circulación persistente y cada vez más difícil de controlar. En Dundee Township, productores como Cliff McConville observan con preocupación el aumento de aves migratorias que descienden sobre zonas agrícolas, uno de los principales factores de propagación.
Durante los últimos tres años, el virus ha mostrado un comportamiento inusual y sostenido. Los gansos y patos migratorios, reconocidos vectores del patógeno, intensifican los contagios al cruzar áreas donde se concentran explotaciones avícolas. Este contacto, impulsado también por cambios climáticos y alteraciones de hábitat, incrementa el riesgo epidemiológico y pone a prueba la bioseguridad de las granjas.
Los brotes, causados por subtipos altamente patógenos, obligan a las autoridades a aplicar sacrificios sanitarios inmediatos, una medida necesaria pero que implica pérdidas económicas significativas. En temporadas anteriores, el sector avícola estadounidense ya enfrentó perjuicios multimillonarios, tanto por la producción perdida como por restricciones comerciales aplicadas por países importadores.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»