El 14% de ecuatorianos con crédito deterioró su puntaje en su reporte crediticio en los últimos doce meses marcados por la pandemia del COVID-19. Aval Buró –firma que da información crediticia a ciudadanos y toda empresa que otorga crédito– ve un impacto general y una mayor afectación en los microempresarios y los independientes.
En sus análisis identifica que la tasa de clientes impagos prácticamente se ha duplicado. “Antes de la pandemia, 10 de cada 100 ecuatorianos iban a incumplir su pago. En los últimos análisis se prevé que 20 de cada 100 ecuatorianos con crédito en las instituciones financieras incumplirán el pago de su obligación crediticia”.
Al inicio de la cuarentena, un tercio de los clientes no pudo cubrir sus deudas. En el primer mes de la pandemia, el total de cuotas que se debían pagar era de $ 10.000 millones y no se cancelaron $ 3.500 millones, según reportaron entonces los bancos. Pero se aplicaron periodos de gracia y planes para refinanciar y reprogramar deudas.
Durante el 2020 la Junta de Política Monetaria y Financiera implementó, con la Resolución n.º 609-2020-F, una ampliación temporal del plazo para registrar la cartera vencida por parte de las instituciones financieras, “por lo que la morosidad del crédito se ha mantenido en niveles aceptables”, indica la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca). A octubre pasado la morosidad en tarjetas de crédito se ubicó en 1,75%.
A un año de la pandemia, el presidente de Asobanca, Julio José Prado, considera que hubo un manejo cauto de las tarjetas de crédito acorde a la situación.
Entre marzo y agosto de 2020, según el Banco Central del Ecuador (BCE), se evidenció una reducción del uso de este producto financiero y más bien se registró un incremento en el uso de la tarjeta de débito. Y “esto muestra que los ciudadanos fueron más cautos y demandaron menos crédito en un escenario de recesión económica”, dice Prado.
Las tarjetas de débito ahora tienen un mayor uso
Y es que el Banco Central analizó la evolución de medios de pago del Ecuador en este contexto de la pandemia y muestra con cifras que la ciudadanía usó menos y gastó menos con las tarjetas de crédito en medio de la crisis.
El consumo con esos plásticos antes de la pandemia era de un promedio mensual de $ 1.159 millones con 17 millones de transacciones, entre abril y agosto ese promedio se redujo a $ 850 millones y 12 millones de transacciones. Desde junio su uso empieza a recuperarse levemente, pero aún por debajo de periodos prepandemia.
Mientras que las tarjetas de débito antes del COVID-19 tenían un consumo promedio mensual de $ 156 millones y 5 millones de transacciones.
En pandemia llegó a reducirse hasta el 34% del monto y 45% de transacciones en abril, con $ 110 millones y 3 millones de transacciones. A partir de mayo el monto canalizado se recupera progresivamente superando al promedio habitual, de mayo a agosto de 2020 el uso de tarjetas de débito se incrementó el 32% en el monto facturado por tarjetas de débito.




La facturación de las tarjetas de crédito en los primeros 10 meses del 2020 se contrajo en -17,2%.





Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»