Higos con queso, la torta negra de Jueves Santo, la chucula y el arroz con leche son algunos de los postres para acompañar la fanesca, el plato estrella de la Semana Mayor en Ecuador.
Estos platillos, combinados con diferentes recetas coloniales antiguas, recrean aquella “cosmovisión religiosa que se adaptó a las cocinas ecuatorianas”, explicó Carolina Pérez, docente de gastronomía de la Universidad de Las Américas (UDLA).
La “torta negra de Jueves Santo”, es un postre casi olvidado, que ayudaba a los fieles a mantenerse para el ayuno de Semana Santa, explicó. Su base es hecha de harina de arroz, con finos detalles de ajonjolí y maní.
Salida de los claustros La torta negra resalta las virtudes culinarias de las monjas de los claustros de los conventos de Quito, que recrearon la cultura gastronómica de España.
“Con sus recetas secretas y ellas muy golosas, siempre prepararon dulces”, en las cocinas que se construyeron en los monasterios durante la Conquista, “las monjas empezaron a adaptar sus recetas”, contó Pérez.
La torta, que arroja un exquisito aroma, también recoge la historia de cuando “las monjitas tenían la tradición de crear sus propios huertos, aromatizados por flores”.
Las recetas que se originaron en la época colonial también se nutrieron del “mestizaje cultural”.
Según Pérez, “la mayoría de estos postres tienen ingredientes que fueron traídos desde España”, pero en la cocina ecuatoriana algunos de estos componentes fueron reemplazados por productos nativos.
Como la natilla, que según investigaciones tiene su origen español, pero que en el país fue reemplazada por un ingrediente propio: la harina de maíz.
“Las monjas hicieron un mestizaje de la gastronomía utilizando ingredientes nacionales para adaptarles a las preparaciones originales que había en España”, insistió el decano la Escuela de Gastronomía de la UDLA, Felipe Romero.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»