Esmeraldas. Silvio Anaguano toca a sus plantas y a sus palmas como un padre primerizo. Antes que raye el sol, cada una recibe su dosis de amor y de agua mañanera. Es una rutina que realiza a diario y termina cuando llega un nuevo ‘padre’ o una ‘madre’ para sus consentidas; es decir, un comprador que las lleva a su huerto.
Silvio tiene un vivero en la ciudad de Esmeraldas, con más 100 variedades de plantas, entre ornamentales y de reforestación. “Las plantas no solo embellecen, también descontaminan”, precisa el cultivador.
El Ministerio del Ambiente coincide con Silvio. En su intento por conservar el verdor de Esmeraldas, conocida como la ‘Provincia verde’, donó, recientemente, 450 plantas -entre frutales, ornamentales y medicinales- a seis unidades educativas: Walter Quiñónez Sevilla, Modesto Mendoza Moreira, León de Febres Cordero, Julio Estupiñán, Luis Tello y Ricardo Paredes.
Un poco de historia Caoba, cedro, samán, ébano, mandarina, toronja, limón, aguacate, mango, flor amarilla, orégano y guayacán, están en la lista de las plantas que embellecen los establecimientos educativos. Entre la variedad, el guayacán tiene una historia particular con Esmeraldas.
El escritor esmeraldeño Nelson Estupiñán Bass (+) escribió una de las novelas más hermosas de la literatura ecuatoriana: ‘Cuando los guayacanes florecían’, publicada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en 1954. La trama no versa exclusivamente sobre el macizo, pero sí relata hechos de la negritud ecuatoriana y de la rebelión de Carlos Concha, tras la muerte de Eloy Alfaro, todo mientras las flores amarrillas de los guayacanes forman lienzos sobre sus raíces.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»