La competencia de países como Turquía, Egipto o Marruecos en el mercado internacional, las plagas sucesivas, el aumento de los costes de producción y, ahora, un posible brexit, se suman a una lista de dificultades que está atravesando el sector de producción de tomates canario.
Las cifras proporcionadas por la Federación Provincial de Asociaciones de Exportadores de Productos Hortofrutícolas de Las Palmas (Fedex), muestran la evolución del sector en los últimos años: en 1999 se exportaron 352.000 toneladas, frente a las poco más de 50.000 de la última campaña; de los 16.000 empleos de hace 15 años se ha pasado a menos de 6.000; del medio centenar de empresas de entonces, a las siete que resisten (por el momento). Y de cerca de 3.000 hectáreas cultivadas, a tan solo 500.
El coste del transporte para colocar el tomate en la Península o Europa es un factor añadido; mientras que un tomate peninsular llega en poco más de dos días a un país como Holanda, el canario emplea cinco al tener que hacer parte del trayecto en barco, lo que además incluye numerosos gastos.
La presencia de un mayor número de competidores ha ido disminuyendo los precios de venta, con márgenes de ganancia cada vez menores. La mosca blanca provocó en 2008 una nueva merma, y un contencioso con el Estado obligó a los productores a devolver 14 millones en ayudas al transporte que habían recibido en 2002. La plaga de la Tuta absoluta en 2015, o la reciente subida del SMI, que ha elevado los costes en un 23%, han incrementado una presión que el posible brexit podría hacer letal.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»