China está comprando la agricultura mundial. En febrero, la empresa pública ChemChina, controlada por el Partido Comunista chino, compró el gigante europeo de las semillas, Syngenta, por 40.000 millones de euros. Es la mayor adquisición internacional jamás realizada por una compañía china. En 2011, ChemChina también compró la israelí Adama, el imperio mundial de los medicamentos genéricos para plantas: herbicidas, insecticidas y fungicidas. “China quiere la I+D agrícola. Podía haber dedicado 10 años a formar a miles de científicos o, directamente, hacer lo que ha hecho: comprar Syngenta”, afirma el ingeniero agrónomo Carlos Palomar, director general de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA).
Naciones Unidas calcula que habrá que aumentar un 70% la producción alimentaria de aquí a 2050 para dar de comer a 2.300 millones de personas más. Hay que incrementar el rendimiento de los cultivos. “La Primavera Árabe empezó en Túnez, entre otras cosas, por el precio del trigo”, advierte Palomar. En agosto de 2010, Rusia prohibió la exportación de trigo y otros cereales tras sufrir una ola de calor y una serie de incendios que destruyeron un tercio de sus cosechas. Su precio se disparó, sobre todo en el mundo árabe, principal importador del cereal ruso. Con el pan por las nubes, la indignación tomó las calles de Túnez y acabó contagiando a otros países, como España. Se podría decir, simplificando mucho, que el movimiento 15-M nació por los problemas de la agricultura rusa.
China ha comprado el gigante europeo de las semillas, Syngenta, por 40.000 millones de euros
El futuro de los campos se está escribiendo en parcelas como esta de la localidad valenciana de Polinyà de Xúquer, dedicada a la I+D agrícola. En la Finca Experimental Sinyent, puesta en marcha por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), se llevan a cabo ensayos en unas 500 variedades de cultivos, sobre todo frutales. España es el primer exportador mundial de frutas y hortalizas.
Más de la mitad de la población española, el 52%, cree que el sector agrario es “muy manual y artesano”, según una encuesta presentada por AEPLA en abril. Pero es una imagen equivocada. En Sinyent se prueban sistemas de riego guiados por ordenador, abonos, productos para curar enfermedades de las plantas (fitosanitarios), injertos, técnicas de poda y hasta diferentes distancias entre los árboles para ver cuál aumenta el rendimiento. También se intenta obtener nuevas variedades de cítricos induciendo mutaciones en las semillas mediante radiación. “La idea era tener un centro de experimentación agraria para probar cosas, equivocarnos nosotros y que no sea el agricultor el que se equivoque y arruine su cosecha”, explica el ingeniero agrónomo Juan Salvador Torres, secretario general de AVA-ASAJA.
En la finca Sinyent, con 25 hectáreas a orillas del río Júcar, se busca un sustituto a los naranjos que dominan el paisaje valenciano. El precio de los cítricos está sometido a vaivenes en función de la demanda internacional y los agricultores persiguen cultivos más rentables. Valencia se empieza a llenar de caquis, una fruta tropical. Y en Sinyent se estudia la mejor manera de adaptarlos al clima mediterráneo y a sus plagas. “El caqui es el cultivo emergente aquí en Valencia. Se exporta a Alemania, Francia e Italia”, confirma el ingeniero agrónomo Jenaro Aviño, director de AVA-ASAJA. La papaya y el kiwi también se perfilan como sustitutos de los naranjos.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»