Las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas redujeron las expectativas de la campaña cerealista en España y encendieron nuevamente el debate sobre la necesidad de fortalecer el seguro agrario frente a los efectos del cambio climático.
La organización agraria Unión de Uniones advirtió que el sistema de aseguramiento debe incorporar herramientas adicionales para responder a los daños excepcionales ocasionados por fenómenos climáticos extremos, que cada vez son más frecuentes y afectan la rentabilidad de los productores.
El calor impactó una etapa decisiva del desarrollo de cultivos como trigo, cebada y otros cereales de secano, acelerando su maduración y limitando el llenado del grano, lo que redujo tanto los rendimientos como la calidad de la cosecha.
En regiones productoras como Castilla y León, la recolección se adelantó debido a las elevadas temperaturas. Sin embargo, este proceso respondió a una maduración forzada de los cultivos y no a un mejor desempeño productivo.










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