La producción agropecuaria de Colombia y otros países de la región está experimentando cambios profundos y positivos. En el caso colombiano, el cierre de las negociaciones de los tratados de libre comercio (TLC), especialmente con los Estados Unidos, y el acuerdo con Mercosur plantean un sistema macroeconómico más abierto y permeable y, como consecuencia de ello, una producción agropecuaria que debe competir con productos provenientes de otros países. Adicionalmente, se tienen exigencias cada vez mayores de las comunidades hacia una agricultura más amigable con el ambiente; en particular, los consumidores muestran mayor interés en conocer la manera como se producen los alimentos y sobre la calidad e inocuidad de estos.
En otras palabras, en el mundo se exige una agricultura competitiva y sostenible en mercados nacionales e internacionales.
A partir de esos desafíos, el reto ahora consiste en implementar esta nueva visión tecnológica en el campo con el fin de aprovechar de manera más eficiente los recursos con los cuales se cuenta, y reducir también los costos.
Para ello deben hacerse únicamente las labores culturales necesarias en los cultivos y utilizar los insumos agrícolas en las cantidades precisas que la planta requiere para estar sana y producir de manera eficiente. Esta es la base fundamental de la agricultura de precisión (AP).
¿Qué es la AP?
El concepto sobre el cual se basa la agricultura de precisión en la fertilización es el de aplicar la cantidad correcta de insumos, en el momento adecuado y en el lugar exacto.
Es el uso de la tecnología de la información para adecuar el manejo de suelos y cultivos.
Según expertos, el conocimiento de los campos facilita el manejo de precisión evitando la aplicación excesiva de fertilizantes, enmiendas y correctivos que, por lo general, se hacen a partir de promedios.
Por otra parte es posible identificar los factores que limitan la producción para corregirlos por medio del manejo localizado. En consecuencia, el uso de la agricultura de precisión involucra beneficios económicos y ambientales. Si bien la agricultura de precisión es un tema relativamente nuevo, se han logrado muchos avances, principalmente en el desarrollo de máquinas e implementos que permiten una aplicación correcta y uniforme y el manejo localizado basado en mapas.
A pesar de ese avance tecnológico, hay áreas, como es el caso de la palma de aceite, que necesitan desarrollarse aún más para que la agricultura de precisión pueda consolidarse como una solución amplia y plenamente viable, para todos los segmentos del ciclo productivo.
Beneficios de la agricultura de precisión
Estamos convencidos de que la adopción de criterios y tecnologías de gestión de precisión le permitirán al productor agropecuario obtener múltiples beneficios, entre los que podemos mencionar: beneficios operativos, productivos, informativos y una mejor utilización de los insumos. Los sistemas que permiten la implementación de control de las labores llevadas a cabo en campo, basados en servicios de monitoreo y control de cosechadoras, sembradoras, fertilizadoras, pulverizadoras, entre otras, permiten:
- Conocer la cantidad de insumo/producto aplicado en cada lugar del lote
- Obtener estadísticas de funcionamiento y calidad de las labores;
- Mapear la trayectoria y velocidad de desplazamiento de la maquinaria agrícola en cada lugar del campo, y
- Detectar superposiciones en las aplicaciones.
El concepto sobre el cual se basa la agricultura de precisión es el de aplicar la cantidad correcta de insumos, en el momento adecuado y en el lugar exacto. Es el uso de la tecnología de la información para adecuar el manejo de Suelos y cultivos de manera efectiva.
Ahorro de insumos
Las zonas agrícolas del país requieren elevadas cantidades de fertilizantes, que sumado a la falta de maquinaria tecnificada desarrollada para cada tipo de cultivo, conducen a hacer el rubro de la fertilización una de las labores que más afecta los costos totales de producción.
Esta labor, en algunos casos, es llevada a cabo con máquinas al voleo que no generan ningún registro preciso de las dosis de fertilizantes aplicados por planta, el total de los productos utilizados y la distribución de los mismos;
Además la velocidad de desplazamiento de las máquinas (variable que más afecta la calidad de las aplicaciones) no es independizada de la dosificación, de manera tal que los cambios que se ocasionan en campo a causa de giros de cabecera y accidentes del terreno afecta de forma directa la distribución de los insumos en campo dentro de los lotes.
Debido a eso, hoy el mercado ofrece diferentes máquinas equipadas con sistemas electrohidráulicos y acompañados de sistemas de geoposicionamiento que permiten llevar registros mapeados con información útil para la toma de decisiones, partiendo de datos como: total de producto aplicado, ancho de aplicación, velocidad, dosis real aplicada y distribución, tiempos de trabajo, alarmas, etc.
Actualmente en Colombia empresas del área comercial de fertilizantes han asumido el reto de ayudar a los productores agropecuarios en la labor de aplicar de manera correcta dichos insumos, con el fin de que los resultados esperados en la utilización de los mismos no sean afectados por una mala aplicación. A Junio de este año ya existen en el país más de 46.000 hectáreas aplicadas y mapeadas, logrando incentivar a los productores a incursionar en tecnologías de este tipo que van en busca de mejorar los planes de fertilización de las plantaciones.
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»