Oscar Iván Patiño Giraldo, magíster en Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Palmira, menciona que en Colombia se siembran alrededor de 241.000 hectáreas de caña de azúcar en Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas.
Cada año se renuevan unas 48.000 ha por nuevas variedades de semilla más sanas y productivas, pero para ello se requieren 8.000 ha para semilla.
El magíster explica que “con la aplicación del ácido giberélico, una fitohormona u hormona vegetal que producen plantas y hongos, habría mayor cantidad de esquejes, con los que buscamos renovar esas mismas 48.000 hectáreas con menos área cultivada”.
El esqueje es un tipo de programación de plantas utilizado con frecuencia. Consiste en separar de la planta madre una porción de tallo, raíz u hoja que después se coloca en determinadas condiciones favorables que inducen a la formación de raíces, con lo que se obtiene una nueva planta independiente, que en la mayoría de los casos es idéntica a la planta madre.
En una hectárea para semilla de caña de azúcar se producen cerca de 60 toneladas por hectárea de esquejes. La semilla se cosecha entre 7 y 9 meses, de ahí se cortan para sacar trozos de tallos de 60 cm con los cuales es posible renovar cerca de 6 ha.
Aunque el uso comercial del ácido giberélico en caña de azúcar en Colombia es muy poco frecuente, “al utilizar dosis altas podríamos producir mayor cantidad de trozos con yemas para que el uso de la semilla de caña de azúcar sea eficiente”, amplía el investigador.
Su experimento fue realizado en un cultivo de una finca de producción de semilla del Ingenio Riopaila Castilla (Valle del Cauca), con el patrocinio de Campofert, empresa productora de ácido giberélico en Colombia.Semillas y giberelinas
Para desarrollar su trabajo, el investigador trabajó con la variedad CC 05-430, considerada por sus creadores –los científicos del Centro e Investigación de la Caña de Azúcar (Cenicaña)– como “la variedad del futuro” por la combinación de alto porcentaje de toneladas de cosecha por hectárea y sacarosa, su resistencia a enfermedades, al ataque de plagas como la Diatraea, o barrenador de la caña, y porque facilita un manejo sostenible y racional en la fertilización y el uso del agua.Así, primero evaluó cómo reaccionaba un cultivo destinado a semilla de caña de azúcar ante la giberelina. Para ello aplicó 6 tratamientos con diferentes cantidades por hectárea: 10 g, 15 g, 20 g, 25 g, 30 g y un bloque testigo al que no se le aplicó nada.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»