En este barrio ya se aplican los postulados sobre Desarrollo Sostenible.
El huerto urbano, que nació como un Proyecto de Operación Urbana Sostenible en La Mariscal y que se presentó durante Hábitat III, ya abastece las necesidades de restaurantes y hoteles de esta zona del centro norte de Quito.
Este espacio comunitario, facilitado por un hotel de cuatro estrellas a la comunidad, está ubicado en la Jorge Washington y Ulpiano Páez, y ahí se siembran lechugas, nabos, acelgas, espinacas, coles, coliflores, rábanos, tomates, pimientos, pepinos, zuquinis, zanahorias y rúculas.
Todos estos productos se cultivan de forma orgánica, es decir sin el uso de químicos, y se venden a los negocios turísticos de la zona y a vecinos como Sonia Fiallos, quien empieza a preferir estos alimentos o a comprar las variedades ornamentales (lavanda, margaritas, suculentas, girasoles, entre otras), que también se siembran en este huerto.
Juan Sebastián Baquerizo, dirigente barrial de La Mariscal involucrado con la iniciativa, explicó que hay 86 restaurantes y hoteles que están inscritos, pero cinco de ellos ya compran los vegetales que se producen en este espacio, donde se cumple uno de los compromisos de desarrollo sostenible que se discutieron en la cita Hábitat III, que se realizó hace pocos días en Quito.
Toda una experiencia
Al ingresar al huerto comunitario de La Mariscal, cualquiera puede olvidarse de la selva de concreto y disfrutar de un pequeño pedaco de campo en pleno hipercentro de la ciudad.
El responsable de este vivero es el ingeniero agrónomo y morador de la zona Pedro Kingman, quien sostiene que el propósito “es vincular a los vecinos de La Mariscal y de Quito en general con las plantas comestibles, ojalá con dos o tres que les permitan su abastecimiento”.
Kingman también está al frente de talleres que se organizan regularmente cada semana para que las personas interesadas aprendan técnicas básicas para sembrar en sus propios hogares plantas comestibles y ornamentales.
Baquerizo agrega que la iniciativa nació gracias a las inquietudes y necesidades de los propios vecinos. “Los cursos para obtener certificados de productor urbano orgánico cuestan 40 dólares y duran 40 horas, dos horas diarias. Los productos que los vecinos produzcan una vez certificados pueden servir para su autoconsumo o para que sean comprados automáticamente por la comunidad”. (JCER)
El Dato
El director del programa de Asentamientos Humanos de Naciones Unidas (ONU Hábitat), Joan Clos, visitó este proyecto de innovación urbana.
Cifra
1.225
locales turísticos hay en La Mariscal.
Fuente: La Hora | ElProductor.com
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»