Ecuador se encuentra entre los países más vulnerables al cambio climático, debido a su alta biodiversidad, ubicación geográfica y dependencia de los recursos naturales. Según Andrés Sarzosa, especialista en sostenibilidad de CERES (Corporación Ecuatoriana para la Responsabilidad Social & Sostenibilidad), el país enfrenta un doble desafío: financiar la adaptación y superar las limitaciones presupuestarias y de política pública.
Los impactos climáticos ya son evidentes. Desde 1960, la temperatura promedio del país ha aumentado entre 0,8 y 1,1 °C, mientras que los glaciares andinos han perdido más del 50 % de su superficie, incluyendo el casi desaparecido Carihuairazo y la significativa reducción del Chimborazo, afectando el abastecimiento de agua de más de 3 millones de personas en la Sierra central.
La deforestación también contribuye a la vulnerabilidad: Ecuador ha perdido 38 mil hectáreas de bosque natural, equivalentes a 25,9 millones de toneladas de CO?, lo que reduce los sumideros de carbono disponibles. En la Amazonía, sequías prolongadas y alteraciones del régimen de lluvias amenazan la seguridad alimentaria y los medios de vida de las comunidades indígenas.
En 2023, el Ministerio de Agricultura reportó pérdidas agrícolas de más de USD 120 millones debido a fenómenos climáticos asociados a “El Niño”, especialmente en cultivos de arroz, maíz y banano. Las proyecciones indican que, de no actuar con urgencia, las pérdidas anuales podrían superar los USD 500 millones para 2050, lo que subraya la urgencia de estrategias de adaptación robustas.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»