Se acerca el periodo de lluvias y con ello la siembra de muchos cultivos en todo el país. Por el desgaste del suelo y sobre todo por los niveles de producción que los agricultores esperan obtener, la fertilización es una práctica común a nivel nacional. Por lo tanto, con la siembra de cultivos también se incrementa la aplicación de fertilizantes.
Los fertilizantes aportan los nutrientes que el cultivo necesita para alcanzar el nivel de producción deseado; sin embargo, su aplicación representa uno de los mayores costos en un sistema de producción agrícola. La cantidad y tipo de fertilizante a aplicar depende de las condiciones agro-climáticas, y en especial de los requerimientos del cultivo y del estado nutricional del suelo. Sin embargo, son pocos los agricultores que definen de forma técnica la cantidad y tipo de fertilizante a aplicar; es decir, con base en las necesidades del cultivo y las condiciones nutricionales del suelo. Por esta razón se necesita buscar alternativas tecnológicas y de manejo que permitan optimizar la fertilización.
Una de las herramientas más importantes para optimizar el uso de fertilizantes es el análisis de suelo. Este análisis es un elemento de diagnóstico que permite al agricultor conocer el estado nutricional de su suelo. Al hacerlo, el agricultor puede definir de forma óptima la cantidad y tipo de fertilizante a aplicar. Caso contrario, el agricultor se arriesga a sobre-fertilizar sus sistema (y con ello a incrementar los costos de producción) o a aplicar una cantidad deficiente de fertilizante (y con ello a tener menor producción de la esperada).








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 10 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»