Las altas temperaturas, las variaciones en la humedad y los eventos climáticos extremos –como sequías e inundaciones– amenazan el futuro de este cereal, esencial en la dieta de los colombianos. Por eso urge aplicar modelos agrícolas del cultivo de arroz en Colombia y mejorar las herramientas predictivas para optimizar su producción.
Las proyecciones de crecimiento poblacional estiman que para 2050 el planeta alcanzará más de 9.000 millones de habitantes, lo que representa un incremento del 70 % en la demanda de alimentos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lo que convierte la productividad agrícola en una prioridad mundial.
Este panorama plantea una preocupación global respecto a los fenómenos climáticos y a la degradación de los recursos naturales, factores que ponen en riesgo la sostenibilidad de la producción alimentaria. Ejemplo de ello es el cultivo de arroz, que gracias a su alto contenido calórico y proteico se ha convertido en un alimento esencial en la dieta de más de la mitad de la población mundial que lo consume a diario.
No obstante, pese a su importancia y alto consumo, los arroceros afrontan la vulnerabilidad del sector debido a los cambios en los patrones de las lluvias y la temperatura, que ponen en riesgo su productividad y la seguridad alimentaria de las familias colombianas.
Ante esta situación, el investigador Jeferson Rodríguez Espinoza, en su tesis para la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, aplicó tecnología de ciencia de datos e inteligencia artificial (IA) para evaluar algunos de los modelos ecofisiológicos del cultivo de arroz para comparar su comportamiento frente a diferentes ambientes y condiciones climáticas de producción en Colombia.
“Estos modelos simulan el crecimiento y desarrollo de las plantas, entonces lo que se crea es un cultivo virtual que permite hacer experimentos en el computador para simular qué pasa si la planta crece en diferentes sitios variando las condiciones de suelo, clima y manejo agronómico”, explica.
Su trabajo surge en el Grupo de Acción Climática de la Alianza Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con el que trabajó durante casi 10 años en el desarrollo de servicios climáticos y metodologías de predicción agroclimática.
“Una de las aplicaciones de los modelos es predecir el rendimiento de los cultivos ante condiciones climáticas extremas, como los fenómenos de El Niño o La Niña. Esta anticipación permite tomar decisiones basadas en datos, como seleccionar la fecha de siembra adecuada y la variedad más apropiada para mitigar posibles problemas en la producción agrícola”, señala.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 10 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»