El banano ha enfrentado años muy difíciles en desde antes de la pandemia. Muchos de los principales productores globales han enfrentando problemas serios debido a las inclemencias del cambio climático. Además, la demanda mundial por este fruto ha mostrado un relativo enfriamiento, especialmente en los mercados más tradicionales. Una situación que ha generado una reducción en la oferta, pero que no se ha acompañado de una mejora en el precio.
El Perú no ha sido la excepción. Los bajos precios presentados hace un par de años generaron que muchos inversionistas se retiraran del negocio. Las rentabilidades llegaron a mínimos históricos y en muchas ocasiones a niveles de subsistencia. Y si bien esto fue mejorando con la estabilización progresiva del precio, pronto llegó el fenómeno El Niño a detener el escaso alivio. Las zonas de producción clave, como el valle del Chira, en Piura, sufrieron gravemente por las intensas lluvias de inicio del año. Además, la propagación de plagas estuvo a la orden del día generando que mucha menos fruta cumpliera con los estándares de calidad internacionales. Esto, sumado a los bajos precios que presentaba el mercado mundial, generó que los productores prefirieran destinar hasta 15% más del stock al mercado interno y no exportarlo.
Hoy el futuro del banano en el Perú es incierto. A pesar de que existe cierta diferenciación a lo producido por grandes productores vecinos como Ecuador (que se suelen enfocar en banano tradicional y no en el orgánico), los movimientos comerciales de estos productores impactan fuertemente en la producción peruana (Ecuador ha estado creciendo en su producción orgánica). Hasta octubre de este año, los envíos de banano fresco han sumado 125,090 toneladas por un valor de US$ 96 millones. Esto significó una caída del 16% en el volumen y 8% en el coste. Ante el fuerte ajuste en la oferta, el precio mostró una mejora, al pasar de US$ 0.70 por kilogramo a US$ 0.77 por kilogramo (+9%). Este incremento recibido por los exportadores peruanos, sin embargo, sigue sin ser suficiente para generar que las inversiones en este cultivo crezcan sustancialmente, pero es lo justo como para darle aún vida a la producción nacional del banano.
En el mercado actual predomina la volatilidad con respecto a la disponibilidad del banano, por lo que dependerá mucho de las decisiones comerciales que tomen los exportadores para el buen encaminamiento de este producto. Se están abriendo más oportunidades en mercados como Europa y Asia, donde se reportan mayores caídas de las existencias disponibles y, por tanto, espacio para exportar. Sin embargo, el establecimiento del producto peruano necesita del cumplimiento de las exigencias no solo de volúmenes, sino de calidad, que El Niño ha complicado fuertemente.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»