Investigadores argentinos comprobaron que las plantas de Arabidopsis thaliana (un modelo vegetal que comparte genes con los principales cultivos) tienen una memoria a corto plazo de las temperaturas que experimentan durante el día y que esa información que “recuerdan a nivel molecular” influye en el alargamiento de sus tallos durante la noche.
“Nuestro trabajo aporta conocimientos que podrían ser utilizados como herramienta para el mejoramiento genético de plantas de interés agronómico en un contexto de cambio climático global”, indicó Jorge Casal, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA) y en la Fundación Instituto Leloir (FIL).
Casal y sus colegas observaron que plantas sometidas a temperaturas diurnas altas no estresantes (28ºC) alargan más sus tallos (hipocótilos) durante la noche que aquellas sometidas a temperaturas diurnas bajas (10ºC). “Encontramos que este patrón de crecimiento está gobernado mayoritariamente por la dinámica de dos proteínas o factores de transcripción: PIF4 (conocido por promover el crecimiento de las plantas) y HY5 (conocido por inhibir el crecimiento de las plantas)”, explicó Germán Murcia, investigador del CONICET en la FIL y primer autor del trabajo publicado en “The Plant Cell”.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»