Los combustibles gaseosos se presentan como una opción eficiente y limpia en los entornos rurales sin acceso a la red de gas natural o para quienes prefieren no optar por otros como el gasóleo o la biomasa.
El gas natural licuado (GNL) y el gas propano (GLP), como alternativas de origen fósil, y el biopropano, de origen no fósil, ofrecen "un alto poder calorífico y generan menores emisiones de dióxido de carbono (CO2) en relación a las convencionales", explican a efeagro fuentes de la empresa distribuidora Primagas, que las considera un impulso para reducir emisiones y mejorar la calidad del aire. En el territorio rural, además, no sólo pueden tener más dependencia de este tipo de energía (por cuestiones logísticas), sino que las explotaciones o las industrias agroalimentarias pueden requerirla en gran cantidad, ya sea para calentar naves, secar grano o en mataderos, entre otras posibilidades.Para el director de Operaciones de Primagas, Xavier Martínez, es un producto "muy versátil, fácil de transportar" y de combustión "muy limpia", que en vez de llegar por tubería se traslada en camión cisterna hasta el punto de uso. A su juicio, el uso de este tipo de energía se sostiene sobre tres pilares, que son la mejora de la eficiencia, la reducción de emisiones y una mejora de la calidad del aire.Mejorar la calidad del aire
"Hay una tendencia a hablar más de emisiones que de las otras dos, pero es importante recordar que los objetivos no son solo la reducción de emisiones, sino la mejora de la eficiencia y la calidad del aire", resume Martínez, quien recuerda que "muchas veces fuera de la red de gas y en zonas agrícolas se queman los combustibles más contaminantes".El GNL es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida, cuenta con un "impacto medioambiental mínimo", es "ideal para grandes consumos" y emite un 80 % menos de monóxido de carbono y evita completamente las partículas nocivas en su combustión, de acuerdo a los datos de la compañía. En el caso del GLP, que se obtiene en yacimientos de petróleo y de gas natural y se comercializa en botellas de 11 o 35 kg, a granel (en depósito) o canalizado, puede reducir un 20 % las emisiones de CO2 en relación al gasóleo y representa un ahorro de hasta el 40 % en la factura energética. El biopropano, por su parte, es químicamente idéntico al propano convencional pero proviene de fuentes renovables y residuos orgánicos.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»