La importación de pollo clorado está prohibida en la Unión Europea, sin embargo sí se consume en Estados Unidos, que es además uno de los grandes exportadores mundiales de carne avícola. Hace años que la técnica de cloración del pollo causa polémica a ambos lados del Atlántico cuando los dos gigantes se sientan a hablar de tratados comerciales.
Ambas partes justifican su uso o prohibición con el mismo argumento: proteger la salud de los consumidores. ¿Pero por qué genera tanta polémica? La técnica consiste en bañar al pollo después de su muerte en una solución antimicrobiana de agua clorada para matar bacterias y otros patógenos que causan enfermedades, como la Salmonella y la Campylobacter.
Las autoridades de Estados Unidos creen que esa solución es inofensiva para el consumo humano. Pero la Unión Europea considera que el uso de esta técnica de inmersión hace que no se implementen otras medidas de higiene necesarias en las granjas y mataderos.
Las soluciones antimicrobianas que se utilizan en la producción de pollo en Estados Unidos están aprobadas por el departamento de Agricultura y la Agencia para la Alimentación y los Medicamentos (FDA) de ese país, que las consideran seguras para el consumo y eficaces para matar o inhibir el crecimiento de bacterias.
El cloro se usa en niveles específicos de concentración considerados inofensivos y aprobados por el departamento de Agricultura. El Consejo Nacional del Pollo de Estados Unidos (NCN) cita varios estudios científicos estadounidenses que confirman que el uso de agua clorada no supone ninguna amenaza para la salud pública, sino al contrario, que la protege.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»