En un avance científico para la ganadería colombiana, investigadores han estudiado la genética de dos razas bovinas autóctonas: el robusto Hartón del Valle y la prometedora Lucerna, una creación sintética compuesta por Holstein (40 %), Shorthorn (30 %) y Hartón del Valle (30 %), que a pesar de su importancia lechera y cárnica no había sido completamente caracterizada.
Se estima que en Colombia existen alrededor de 10 razas de bovinos criollos distribuidas en diferentes regiones del país. En el Valle del Cauca destacan dos de ellas: el Hartón del Valle y Lucerna, ambas arraigadas en la rica tradición ganadera y representantes de un valioso patrimonio genético en la zona, por lo que estudiarlas fue clave para su conservación, utilización y manejo adecuado.
La historia del Hartón se remonta a más de 500 años de adaptación al clima y a las condiciones del trópico colombiano, cuando el conquistador español Sebastián de Belalcázar la introdujo posiblemente desde Perú, por el sur del territorio colombiano. Algunas de sus características más apreciadas son su pelaje rojizo con un cuerpo robusto y estructura fuerte y musculosa que le confiere una apariencia vigorosa, además de la resistencia a las enfermedades comunes de la región.
Por otro lado Lucerna, de rasgos físicos muy similares a su pariente el Hartón, es una creación nacional concebida en 1937 que combina las características deseables de las razas que la componen para ofrecer una mezcla óptima de producción lechera y cárnica. En 1983 fue reconocida oficialmente y designada como “Raza bovina colombiana” por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Así mismo, su inclusión en 2018 en el Sistema de Información sobre Recursos Genéticos Animales Domésticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) destacó su importancia en el mundo.
Sin embargo, y a pesar de sus cualidades sobresalientes, los estudios sobre este ganado y otros bovinos criollos han sido muy limitados, por lo que han dejado en el tiempo brechas de conocimiento por resolver en los programas de mejoramiento genético. Por eso, la zootecnista Maira Alejandra Montoya Bedoya, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, estudió las dos razas empleando diferentes metodologías genéticas de avanzada.
“A pesar de que Lucerna es una raza sintética, o sea obtenida en laboratorio, sus características genéticas y fenotípicas –como su apariencia física y comportamiento externo– se han estabilizado lo suficiente a lo largo de los años como para considerarla como una raza independiente”, explica la magíster Montoya, quien para su trabajo contó con la dirección del profesor Juan Carlos Rincón, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNAL Sede Palmira.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»