La Universidad Nacional publicó una investigación que habla que en las principales regiones de producción porcina del país se identificó una amenaza silenciosa ocasionada por nuevos virus
En las últimas horas, la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional publicó una investigación que habla que en las principales regiones de producción porcina del país se identificó una amenaza silenciosa ocasionada por nuevos virus que infectan la placenta de las cerdas y desencadenan infecciones fetales que se manifiestan en forma de abortos, muerte embrionaria, lechones nacidos débiles o muertos, y reducción del tamaño de la camada, lo que afecta los índices reproductivos de las granjas.
Desde hace unos años, los patógenos que afectan a la producción porcina han experimentado una evolución que los hace aún más difíciles de detectar, ya que los animales infectados no muestran signos clínicos evidentes. Los virus circulan sin ser detectados, afectando incluso a granjas tecnificadas con medidas de bioseguridad estrictas. Estas granjas, que implementan rigurosos protocolos de limpieza, desinfección, control de enfermedades, inseminación artificial, dietas formuladas y monitoreo de ingreso de animales, siguen enfrentando graves pérdidas en la producción porcina.
La investigadora colombiana Diana Susana Vargas Bermúdez, médica veterinaria y doctora en Biotecnología por la Universidad Nacional de Colombia (Unal), se dedicó a investigar las razones detrás de los fallos reproductivos en las cerdas de cría. Su estudio se convirtió en uno de los análisis más detallados sobre la salud reproductiva porcina en el país.
"La gestación de una cerda dura 114 días y da a luz entre 12 y 16 lechones por camada. En condiciones óptimas, cada hembra reproductora debe destetar un promedio de 26 lechones al año. A nivel mundial, la mortalidad fetal (lechones muertos o momificados) oscila entre 1 y 2%, pero en Colombia este indicador alcanza hasta un 20%, lo que convierte cada ciclo reproductivo en una crisis sanitaria para las granjas", explica la doctora Vargas.
Durante más de dos años, Vargas recorrió 40 granjas tecnificadas en cinco regiones productoras de porcino: Cundinamarca, Antioquia, Valle del Cauca, Atlántico y el Eje Cafetero. En estas granjas, recolectó muestras de sangre de 234 cerdas primíparas (las futuras madres que reemplazarían a las cerdas viejas) para detectar infecciones virales, y documentó las condiciones de manejo de cada granja. Paralelamente, realizó un seguimiento exhaustivo de otras 40 cerdas (primíparas y multíparas) desde antes de la inseminación hasta el parto y la lactancia. Esta metodología le permitió comprender lo que ocurría en cada etapa del ciclo reproductivo, incluso cuando todo parecía normal.
Virus, vacunas y nuevas cepas Los resultados fueron sorprendentes: la mayoría de las cerdas, que al momento de la inseminación parecían estar saludables, estaban infectadas con múltiples virus. En algunos casos, se detectaron hasta siete virus diferentes al mismo tiempo. Este fenómeno, conocido como coinfección viral, significa que los virus, aunque individualmente no causarían efectos graves, al actuar juntos provocan daños mucho mayores.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»