Desde la década de 1980, cuando Israel exportaba unos 1,8 millones de toneladas de naranjas al año, sus exportaciones de cítricos se han desplomado casi un 75%. La cifra apunta a que Israel ha dejado atrás sus raíces agrarias y se ha convertido en una potencia tecnológica, escribe el periodista Ivan Levingston en su artículo para Bloomberg.
El cambio de estrategia se debió a una serie de factores económicos, entre ellos el fortalecimiento de la moneda nacional, que hizo que los productos israelíes fuesen menos competitivos, y el escaso abastecimiento de agua, que elevó el coste de los cultivos y la subida de los salarios.
A día de hoy los trabajadores del campo cobran en Israel unos 2.200 dólares. Su labor cuesta 10 veces más que la de sus colegas en países vecinos como Egipto, Turquía y Marruecos. Allí, "la mano de obra y el agua son muy baratas, y su moneda es mejor para los exportadores. No podemos competir con ellos", declaró el funcionario Nitzan Rottman, del Ministerio de Agricultura de Israel, responsable de supervisar el cultivo de cítricos.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»