Mucho se habla de la gran cantidad de superficie que tiene Venezuela para dedicarla a la agricultura, pero es conveniente señalar que sobre la base de la información edafológica nacional, 32% del territorio tiene como primera limitante para la agricultura una baja fertilidad. En este caso se refiere básicamente a una pobre fertilidad química, dentro de la cual podemos incluir la capacidad de los suelos para suministrar nutrientes esenciales, así como dos propiedades físico químicas que influyen profundamente en la fertilidad del suelo como son el pH y la capacidad de intercambio catiónico.
Los mejores suelos del país ya están incorporados a la producción agrícola o han sido inutilizados al ser ocupados por desarrollos urbanos, viales o industriales. Ésta es una superficie estimada originalmente en cuatro millones de hectáreas, las cuales al principio eran suficientemente fértiles pero al explotarlas permanentemente, extrayéndoles los nutrientes con sucesivas cosechas, en la actualidad requieren de la aplicación de fertilizantes para restituirles su riqueza. Los suelos adicionales a ésos, que se incorporen a la agricultura, tienen limitaciones en su capacidad para suministrar nutrientes a las plantas cultivadas, por lo que es imprescindible aplicar fertilizantes.
Supongamos que para mejorar la seguridad alimentaria de la población venezolana debemos sembrar cuatro millones de hectáreas entre cereales, caña de azúcar y oleaginosas, y estimemos que debemos aplicar en promedio unos 120 kg de nitrógeno (N)/ha, unos 100 kg de fósforo (P) como P2O5/ha y unos 120 kg de potasio (K) como K2O/ha. Esto representa un requerimiento de 480.000 toneladas de N, 400.000 toneladas de P y 480.000 toneladas de K; los cuales llevados a los fertilizantes más comunes representan 1.043.478 toneladas de urea, 800.000 toneladas de DAP y 800.000 toneladas de KCl, para un total de 2.643.478 toneladas de fertilizantes en estos rubros.
Si a los rubros anteriores le adicionamos 500.000 hectáreas de hortalizas a las cuales debemos aplicar un promedio de 200 kg de N/ha, más 200 kg de P/ha, más 300 kg de K/ha, resulta en un requerimiento de 100.000 toneladas de N, 100.000 toneladas de P y 150.000 toneladas de K; que llevados a los fertilizantes más comunes representan 217.391 toneladas de urea, 200.00 toneladas de DAP y 300.000 toneladas de K2SO4, para un total de 717.391 toneladas de fertilizantes en estos rubros. Haciendo las mismas operaciones para fertilizar unas 2.000.000 de hectáreas de pastizales, aplicando 120 kg de N/ha, más 60 kg de P/ha, más 60 kg de K/ha, resulta en 521.739 toneladas de urea, 240.000 toneladas de DAP y 200.000 toneladas de KCl; para un total de 961.739 toneladas de fertilizantes.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»