Uno de los sectores que podría ser de los más afectados por su alta dependencia del clima y sus diferentes variantes actuales es la agricultura y en consecuencia es prioritario prestar atención sobre los impactos que el calentamiento global podría generar. En uno de los reportes presentados por el IPCC, (Intergovemmental Panel on climate change, 2009), indicó que los incrementos en las variables climáticas claves para el crecimiento de los cultivos, por mencionar, precipitación, temperatura, concentración de CO2, por ende la sequía, inundaciones, desertificación y climas extremos pueden afectar severamente este sector productor de alimentos comprometiendo de paso la seguridad alimentaria en muchos países.
De acuerdo con investigaciones realizadas durante las ultimas décadas, la mayoría de los cultivos resultará menos adecuado para la producción en México hacia el 2030, empeorando esta situación hacia finales del presente siglo.
Según Monterroso R. Et al. y ma?s del 67 por ciento de sus unidades de producción han reportado pérdidas por cuestiones climáticas y más del 30 por ciento reporta pérdidas por falta de fertilidad en sus suelos. (Altierri & Nicholls 2008) consideran que un impacto calificado como potencialmente significativo del cambio climático para la producción es la pérdida de materia orgánica del suelo debido al calentamiento de éste, donde las temperaturas ma?s altas del aire pueden acelerar la descomposición de materia orgánica, e incrementar las tasas en otros procesos del suelo que afecten su fertilidad.
La solución no son los químicos per se para generar fertilidad con un suelo desprovisto de nutrientes, pero si? recrear esta salud a travás de prácticas que incrementan la materia orgánica en el suelo y por ende la capacidad de retención de agua y nutrientes (Lotter et al. 2003; Boege y Carranza 2009; Pan et al. 2009).
Aunado a lo anterior, de acuerdo con (Conde, et al. 2000) el desarrollo de los cultivos quedaría aun condicionado por las variaciones ambientales, como las que se proyectan para la precipitación y la radicación solar, cabe mencionar otras de las limitantes para el desarrollo de los cultivos son los posibles cambios en las características de los suelos, en la disponibilidad del agua, así como en la distribución de las plagas y enfermedades de las plantas (IPPC, 1995).
Las modificaciones y las nuevas condiciones presentes según Tetumo et al., (2001) las nuevas condiciones presentes conllevan la generación de cambios en las propiedades físicas y químicas del suelo hasta alcanzar un equilibrio con las nuevas condiciones microclimáticas del lugar.
Los escenarios de cambio climático, generados mediante los Modelos de Circulación General (MCG), suponen una duplicación en la concentración del bio?xido de carbono (CO) en la atmosfera. La respuesta de los cultivos a este cambio climático es variable, pero diferentes experimentos de laboratorio han mostrado un probable efecto fisiolo?gico benefico, ante este incremento del CO (Parry, 1993) en los cultivos de plantas C3, por ejemplo el trigo y el arroz que requieren mayores concentraciones de CO2 para iniciar la síntesis de materia orgánica, se puede esperar una respuesta positiva promedio de 30% en caso de duplicación de CO2 en la atmosfera. En contraste, en los cultivos de plantas C4, como el maíz, y la caña de azúcar, que son eficientes en la fijación de CO2, se calcula un efecto positivo promedio de 5% (Conde, Et al. 2000).
De acuerdo con (IPCC, 2007; FAO, 2008), el aumento de las concentraciones de dio?xido de carbono en la atmósfera estimula la fotosíntesis y tendrá un efecto fertilizante en numerosos cultivos. Varios experimentos de campo y simulaciones han mostrado un probable efecto fisiológico benéfico (FAO, 2003, Bhatti, et al., 2006 y Newton, et al., 2007).
Fuente: https://www.hortalizas.com
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»